La relación entre el exilio cubano y el gobierno de la isla atraviesa un nuevo capítulo de confrontación. En las últimas horas trascendió que Cuba se prepara para anunciar reformas económicas que permitan a los cubanoamericanos, especialmente a aquellos que residen en el sur de Florida, invertir y ser dueños de negocios privados en su país de origen. La respuesta desde Tallahassee no tardó en llegar y el gobernador Ron DeSantis sentenció el jueves 19 de marzo que la propuesta estaba destinada al fracaso.
A través de su cuenta en X, DeSantis utilizó una expresión para graficar lo que espera de la iniciativa en el corazón del exilio. “Eso va a caer como un balde de agua fría en Hialeah”, disparó el mandatario en respuesta a una información publicada por Miami Herald.
Con este mensaje, el gobernador sugirió que la propuesta no solo sería rechazada por la comunidad, sino que caería por su propio peso (por la expresión lead balloon, traducida como “balde de agua fría” o “globo de plomo”) ante un sector que mantiene una postura histórica de rechazo al sistema actual de la isla.
La advertencia del gobernador llega en un momento de vigilancia extrema. Según una investigación de los periodistas Nora Gámez Torres y Andrés Viglucci para el medio de Miami, el anuncio oficial de estas reformas se espera para la próxima semana.
El plan consistiría en legalizar la participación de la diáspora en las llamadas mipymes (micro, pequeñas y medianas empresas), una medida que busca captar divisas ante la gran crisis económica y la presión de la administración Trump, que ha limitado suministros clave como el petróleo.
La resistencia política en Florida se ha intensificado. En Hialeah, ciudad que alberga la mayor población de cubanos fuera de la isla, el alcalde Bryan Calvo mantiene una cruzada administrativa que comenzó en enero pasado.
Bajo su gestión se creó Cubat, un grupo de trabajo especializado en investigar a empresas locales que mantengan vínculos operativos o financieros con el gobierno de la isla.
“No permitiremos que estos negocios sigan operando en nuestra ciudad y continúen apoyando ese sistema”, declaró Calvo al presentar la iniciativa, según reportó el medio CBS Miami.
La ofensiva ya puso la lupa en casi 300 establecimientos bajo sospecha de tener nexos directos. La prioridad del grupo de tareas son las compañías dedicadas a la exportación e importación de productos, y las autoridades ya advirtieron que, de comprobarse los vínculos, las licencias comerciales podrían ser revocadas.
Pese al tono conciliador que adoptó recientemente el líder cubano Miguel Díaz-Canel, quien afirmó que es “responsabilidad del gobierno acoger a los cubanos en el extranjero para participar del desarrollo social”, la propuesta genera escepticismo entre sectores políticos del estado.
Miami Herald destaca que cualquier apertura real requeriría garantías legales y cambios constitucionales que brinden protección a la propiedad privada.
Además, hay oposición política. El representante de origen cubano Carlos Giménez fue contundente en un mensaje compartido en su cuenta de X. “El régimen no tiene nada que Estados Unidos quiera. No habrá inversión a menos que se produzca un cambio político importante”, sostuvo.
