La TV Pública emitió esta semana un segmento protagonizado por la astróloga Kiara Ríos, convocada para hablar de «limpiezas energéticas». Ríos no se limitó a describir el concepto: hizo recomendaciones sobre quiénes están habilitados para practicarlas y quiénes no. Descartó, en particular, a los que trabajan con seres del «bajo astral», entre ellos el Gauchito Gil, San La Muerte y el Umbanda. «Lo siento pero lo real es real», dijo, sin titubeos. También habló del quinto elemento, que para ella no es una película sino el éter.
La escena llamó la atención porque el canal estatal, financiado con fondos públicos, tiene entre sus mandatos la difusión de la cultura nacional. El Gauchito Gil y San La Muerte son expresiones de la religiosidad popular argentina con millones de devotos en todo el país. La astróloga los dejó fuera de su cosmología sin que nadie lo cuestionara al aire.
El episodio no es aislado. La gestión de Javier Milei tiene una relación documentada con el esoterismo que excede lo anecdótico. Según reveló el periodista de NOTICIAS Juan Luis González en su libro El Loco, el Presidente dice comunicarse con Conan, su mastín inglés fallecido en 2017, a través de una telépata interespecie llamada Celia Melamed. La propia Melamed confirmó el vínculo en entrevistas posteriores. Milei, además, clonó al perro en un laboratorio estadounidense y trata a los cuatro cachorros resultantes como «consejeros»: cada uno con un rol específico en materia política, económica y estratégica.
Pero quien concentra el poder esotérico dentro del círculo presidencial es Karina Milei, secretaria general de la Presidencia. Desde joven practica el tarot y, según múltiples fuentes citadas en medios especializados y en el propio libro de González, habría utilizado esa práctica para tomar decisiones políticas, evaluar integrantes del gabinete y medir lealtades. Un dirigente libertario resumió la situación en off con una frase que quedó para la historia: «No se puede hacer política seria con las cartas del tarot».
Karina también practica la canalización angelical, disciplina mediante la cual el practicante actúa como vehículo de mensajes provenientes de ángeles o seres de luz. Según González, fue ella quien estudió con Melamed para convertirse en médium y comenzó a comunicar a su hermano con Conan tras la muerte del perro. Ese fue, según la reconstrucción del periodista, el inicio del camino esotérico que derivó años después en la certeza de Milei de que Dios le había encomendado una misión y que estaba «destinado» a ser presidente.
Con ese contexto, que una astróloga recomiende limpiezas energéticas en la TV Pública no parece un accidente de programación. Parece, más bien, una sintonía.
