Kleber Mendonça Filho, nominado al Oscar por O agente secreto (El agente secreto), película que se puede ver en los cines de Rosario, adviertió sobre los peligros de romantizar la dictadura brasileña: “La nostalgia es pensar que las cosas eran mucho mejores en el pasado; mi película puede parecer acogedora, pero ese pasado no era un lugar mejor”.
Hace apenas cuatro meses que Mendonça Filho estrenó en Brasil la película que hoy aspira al mayor galardón de la industria, con nominaciones a mejor film, mejor película internacional, mejor actor y mejor casting.
El éxito y reconocimiento de su película lo llevó no solamente a protagonizar la temporada de premios de Hollywood al haberse embolsado ya premios como el Globo de Oro o el Premio Spirit de Cine Independiente, sino incluso a protagonizar el carnaval de su país, que abrazó abiertamente el film.
“Había muñecos gigantes parecidos a mí y a Wagner (Moura, el protagonista de la película), y de otros personajes, como la pierna (por una de las escenas). Es simplemente increíble ver cómo la película se está convirtiendo en un fenómeno cultural de una manera muy fuerte”, aseguró el director.
Aunque el público celebra su éxito internacional, el film protagonizado por Wagner Moura es duro, retrata una dictadura donde el miedo y la vigilancia impregnan la vida cotidiana al seguir la historia de Marcelo, un hombre que lucha por reencontrarse con su hijo y escapar del país mientras es perseguido por la maquinaria represiva del Estado.
“Realmente creo que El agente secreto trata sobre el poder. Sobre cómo se ejerce y cómo las personas lidian con él. Y eso es universal”, relató Mendonça Filho.
Memoria y archivo
Su película es también “sobre archivos”, explicó el realizador. El protagonista trabaja en el Registro de Identidad y busca el acta de nacimiento de su madre; su testimonio de persecución queda grabado en casetes, y su historia será revisada en el futuro por historiadores, navegando entre presente y pasado en distintos niveles temporales, subrayando la importancia de la preservación de la memoria.
Pero Mendonça Filho está lejos de ser nostálgico, aun cuando la película pinta la década del 70 con colores saturados y noir clásico.
“Vi una reacción en Letterboxd que me hizo reír: le dieron cuatro estrellas y escribieron ‘ojalá pudiera vivir en el Brasil de los 70’. Pensé: ‘¿Por qué no? Tal vez la programación de cine era mejor’», bromeó. “Pero no es realmente lo que tenía en mente”, precisó de inmediato.
“Hay una diferencia entre ese sentido puro de nostalgia y mirar al pasado de una manera en que intentás entenderlo. Nostalgia es a menudo el anhelo, o incluso el pensamiento de que las cosas eran mucho mejores en el pasado. Y yo no suscribo realmente a esa idea”, añade.
Su película es ahora un archivo que se gestó tras el paso del gobierno ultraderechista de Jair Bolsonaro y hoy resuena en Estados Unidos, donde el extremismo político vuelve a polarizar el debate político.
“Yo creo que todas las películas son un archivo para el futuro. Creo que Pretty Woman es un archivo para el futuro, y creo que Scream 7 será un archivo para el futuro”, explicó.
Ex crítico de cine convertido en programador y director, Mendonça Filho ve el cine brasileño “en una situación muy saludable”, con producciones que surgen “de diferentes lugares y trayectorias” gracias al sistema público de financiamiento que consolida a Brasil como potencia cinematográfica internacional.
El año pasado, la película Ainda estou aquí (Aún estoy aquí), de Walter Salles, se alzó con el Oscar a mejor película internacional, y su protagonista Fernanda Torres hizo lo propio con el de mejor actriz en los Globos de Oro, un hito que se podría repetir este año.
Un legado
Así como Mendonça Filho creció admirando a grandes directores como Eduardo Coutinho, él mismo es ahora un referente para las nuevas generaciones de cineastas y es algo que asume con responsabilidad.
Al recibir el galardón a mejor película extranjera en los Premios Spirit de Cine Independiente, el cineasta dedicó su triunfo a nuevos directores.
“Creo que la realidad ahora está llena de tensiones y conflictos, pero también, espero, de afecto y amor. Así que es un gran momento para ser joven cineasta, porque hay mucho de qué hablar y mucho que filmar”, apuntó.
Así como cuatro años atrás comenzó a gestarse en su cabeza El agente secreto mientras hacía Retratos fantasmas, Mendonça Filho adelantó que ya tiene en mente su próximo proyecto.
“La película en la que estoy pensando realmente requerirá mucha investigación y tiempo para escribir un guión”, finalizó sin adelantar detalles de lo que será su nuevo proyecto.
