SANTA FE.- La situación de la firma láctea Verónica, con plantas en Clason, Suardi y Lehmann, en el interior de esta provincia, se sigue complicando y a esta altura del primer mes del año se habla en medios empresarios y del trabajo, que podría cesar en sus actividades mientras sus asesores elaboran algún tipo de presentación ante la justicia.
Para graficar el panorama de esta semana, se puede indicar que la combinación de salarios impagos, la falta de insumos, las deudas con los productores y la aparente ausencia de un plan empresarial, mantiene a la firma en un crítico estado.
Si bien las tres plantas de Verónica están inactivas, la razón es el faltante de materia prima. Desde septiembre del año pasado, el único ingreso de la láctea se registra por el trabajo a fazón, es decir por la elaboración de productos para terceros, como sucede en Lehmann, muy cerca de Rafaela, donde se elaboraba en leche en polvo.
El resto de las plantas estaban sin producción desde octubre/noviembre de 2025, tanto por la falta de leche para procesar como por las medidas de fuerza de los trabajadores ante el incumplimiento de la empresa de los acuerdos para saldar deudas. Este cuadro de situación afecta a 700 trabajadores.
En tanto, un vocero del Ministerio de Trabajo de Santa Fe respondió a LA NACION este miércoles que no existe un cierre efectivo de las plantas, aunque reconoció que en Clason no se trabaja por faltante de materia prima y “algunos incumplimientos”, mientras que las plantas de Suardi y Lehmann mantuvieron esta semana algunas actividades”.
El titular de esa cartera, Roald Báscolo recordó que “hay una reunión pendiente entre la empresa y el gremio para programar las actividades de los próximos meses, pero aún sin novedades”.
Se debe destacar que a pesar de los reiterados intentos, este diario no pudo concretar contacto alguno con directivos de la firma.
Incumplimientos
Por su parte, días atrás, empleados nucleados en la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (Atilra) denunciaron que el acuerdo de pagos semanales para saldar salarios atrasados dejó de cumplirse a comienzos de enero, con acreditaciones parciales o directamente inexistentes.
Así, el entendimiento se cayó definitivamente el 8 de enero y dio paso a una virtual parálisis productiva en las tres plantas.
La falta de pagos derivó en retenciones de tareas que derivó en el freno de la producción.
En tanto, el secretario general de Atilra Rafaela, Domingo Possetto, sostuvo que no hay diálogo con la empresa porque “los dueños no responden”. Y si bien no hay producción de leche, “es evidente que el productor perdió la confianza en el empresario”, aseguró.
Sobre el conflicto en Verónica, el dirigente sindical de la organización que encabeza a nivel nacional Héctor “Etín” Ponce, explicó que “desde agosto la empresa venía funcionando con leche aportada por otras industrias bajo la modalidad de trabajo a fazón”, lo que le permitió cumplir parcialmente con el pago de salarios. Pero cuando este esquema comenzó a caer, “los compromisos salariales no se cumplieron en su totalidad”, remarcó.
En tanto, distintas fuentes del sector lácteo admitieron que la deuda actual de la firma no es solo con los trabajadores ya que alrededor de 150 productores lácteos reclaman unos USD60 millones por leche entregada y no abonada.
Otros casos
Pero mientras la lechería argentina arrancó 2026 con señales mixtas, la situación de Verónica refleja los problemas estructurales del sector.
En primer lugar está SanCor Cooperativas Unidas Limitada (CUL), en concurso preventivo aunque procesando leche a fazón; Arsa, la distribuidora de productos lácteos, entre otros, de SanCor; Lácteos Cono Sur, en la zona de Suipacha, en la provincia de Buenos Aires; y otras empresas de menor escala que enfrentan problemas para colocar sus productos en el mercado interno.
