La diputada provincial Alejandra Rodenas presentó una iniciativa junto a sus pares del Interbloque del Partido Justicialista para declarar la emergencia en violencias de género. El proyecto se suma a otro de la diputada Claudia Balagué y a una media sanción del Senado que propone un modelo de gestión del riesgo.
La diputada provincial Alejandra Rodenas, presidenta de la Comisión de Género, Mujeres y Diversidades de la Cámara de Diputados de Santa Fe, presentó un proyecto de ley para declarar la emergencia provincial en violencias de género, junto a las legisladoras del Interbloque del Partido Justicialista Lucila De Ponti, Celia Arena y Sonia Martorano. La iniciativa busca establecer partidas presupuestarias específicas y plazos para la acción estatal.
El proyecto se suma a otra propuesta presentada por la diputada Claudia Balagué en el mismo sentido. Ambas iniciativas se encuentran en análisis con el objetivo de consensuar una herramienta jurídica que permita anticipar y prevenir los femicidios.
En paralelo, el oficialismo ingresó por el Senado un proyecto que obtuvo media sanción y que propone un modelo de gestión del riesgo. Durante la sesión, el senador Pirola afirmó: «¿Por qué es urgente? Porque hay una emergencia. Porque el problema se repite y crece.»
Rodenas fundamentó la necesidad de la emergencia en que las herramientas existentes, como leyes y protocolos, se activan cuando la violencia ya fue denunciada, y hay casos que no llegan a la denuncia o lo hacen cuando es demasiado tarde. La Convención de Belém do Pará y la Ley 26.485 obligan al Estado a actuar con la debida diligencia para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres.
Según registros de organizaciones feministas, Santa Fe lleva más de 40 femicidios y alrededor de 70 intentos en lo que va del año, y está entre las provincias con la tasa más alta del país. En Argentina, una mujer muere por violencia de género cada 33 horas.
En las últimas semanas, la Comisión de Género, Mujeres y Diversidades y diversos foros abiertos en la provincia recibieron a organizaciones feministas, sociales, territoriales y sindicales. Las exposiciones señalaron que la violencia machista crece y que en los barrios y en el interior provincial el Estado no llega a intervenir como debería en situaciones de urgencia. También indicaron que la primera escucha la sostienen comedores, organizaciones y asesorías barriales.
El caso de Talia Liliana Baduna, de 29 años y embarazada, quien murió el 21 de octubre en el Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria tras diez días de internación por un ataque en su casa, es mencionado en el texto de Rodenas como ejemplo de la situación. La causa, inicialmente caratulada como tentativa de homicidio doloso calificado por el vínculo en un contexto de violencia de género, ahora se investiga como femicidio. Su bebé nació por cesárea de urgencia y continúa internado.
Rodenas sostuvo que declarar la emergencia implica reconocer que lo que ocurre en Santa Fe exige una respuesta extraordinaria y que los índices de femicidios son alarmantes. Añadió que la declaración debe contar con partidas presupuestarias específicas, plazos claros y voluntad política: «Sin presupuesto, es un comunicado. Sin plazos, es una promesa. Sin voluntad política, es un gesto que se archiva.»
La legisladora también se refirió a la necesidad de tramitar por un lado la emergencia, que da respuesta rápida, y por otro los sistemas de protección integral, la autonomía económica y las reformas judiciales y laborales a mediano y largo plazo. Entre las propuestas mencionadas se encuentran la autonomía económica y el acceso a la vivienda, la articulación con el Poder Judicial para el cumplimiento de medidas de protección y la incorporación de la perspectiva de género en los ámbitos de trabajo, en línea con el Convenio 190 de la OIT.
Rodenas invitó a sus colegas de todos los bloques a construir un consenso en torno al tema y afirmó que cada femicidio no puede ser una pregunta que la provincia no responde. «Declarar la Emergencia en Violencia de Género no repara lo irreparable, pero puede redefinir un decir y un hacer», concluyó.
