En el marco de la Jornada Mundial contra la Pena de Muerte, el pontífice reafirmó la postura de la Iglesia católica y sostuvo que es posible proteger a la sociedad y garantizar justicia sin recurrir a la pena capital. Sus declaraciones se conocieron tras los pronunciamientos del cardenal Pietro Parolin y del arzobispo Paul Coakley contra una ejecución prevista en Estados Unidos.
El papa León XIV reafirmó el rechazo de la Iglesia católica a la pena de muerte y sostuvo que existen alternativas para garantizar la seguridad de la población y cumplir con las exigencias de la justicia sin recurrir a la ejecución de personas condenadas.
El pontífice se expresó a través de su cuenta oficial en la red social X, en el marco de la Jornada Mundial contra la Pena de Muerte. En su mensaje, consideró que la pena capital es inadmisible porque constituye un ataque a la inviolabilidad y la dignidad de la persona.
«La pena de muerte es inadmisible porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona», escribió León XIV. Además, señaló que el bien común puede protegerse y que la justicia puede garantizarse sin recurrir a ese castigo.
En ese sentido, el Papa destacó que los sistemas penitenciarios pueden proteger eficazmente a los ciudadanos y, al mismo tiempo, permitir que las personas condenadas mantengan la posibilidad de redimirse.
La polémica por una ejecución en Estados Unidos
El mensaje de León XIV se conoció un día después de que el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, y el presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, el arzobispo Paul Coakley, se pronunciaran contra la ejecución prevista de Nidal Hasan, condenado por el ataque perpetrado en noviembre de 2009 en la base militar de Fort Hood, Texas.
Hasan fue condenado por matar a 13 personas y herir a otras 32. Un tribunal militar dictó la pena de muerte en su contra en 2013.
Según la información difundida, el Pentágono anunció que la ejecución por fusilamiento estaba prevista para el 3 de diciembre de 2026, aunque nuevos procedimientos legales podrían modificar esa fecha.
Parolin cuestionó especialmente la posibilidad de que la ejecución fuera transmitida en directo. En declaraciones a periodistas, calificó esa alternativa como inaceptable y sostuvo que la muerte no debe convertirse en un espectáculo.
«Por muy culpable que sea la persona, hay otras formas», expresó el cardenal, quien también reiteró que la pena de muerte es incompatible con la dignidad humana y no constituye una medida disuasoria.
Por su parte, el arzobispo Paul Coakley manifestó su «conmoción y gran pesar» ante la decisión y pidió que fuera reconsiderada. Si bien aclaró que las acciones por las que Hasan fue condenado no pueden justificarse, advirtió sobre las consecuencias morales de llevar adelante la ejecución en esas condiciones.
El rechazo de la Iglesia católica
Las declaraciones del Papa y de los representantes eclesiásticos estadounidenses volvieron a poner en el centro del debate la postura de la Iglesia católica frente a la pena capital.
El planteo de León XIV sostiene que la protección de la sociedad y la búsqueda de justicia no requieren necesariamente la eliminación física de una persona condenada. En cambio, remarca la posibilidad de mantenerla bajo custodia mediante sistemas penitenciarios eficaces, sin anular por completo la oportunidad de redención.
Con su mensaje por la Jornada Mundial contra la Pena de Muerte, el pontífice insistió en que la dignidad humana debe ser respetada incluso en quienes cometieron delitos graves y reiteró el llamado a prescindir de la pena capital.
