La presidenta del Colegio de Abogados de Villa María, Córdoba, busca representar a los abogados litigantes en las elecciones del 20 de octubre. Propone un observatorio federal para medir demoras en sentencias y un sistema de selección de jueces sin trampas.
Itatí Demarchi Arballo, presidenta del Colegio de Abogados de Villa María, Córdoba, es candidata a integrar el Consejo de la Magistratura por la lista Abogacía Unida y Dignidad Profesional, conformada por dirigentes de entidades gremiales del derecho. La candidata visitó Santa Fe y Paraná en busca de votos para las elecciones del próximo 20 de octubre.
En entrevista, Demarchi Arballo explicó los motivos de su postulación: «Para representar a los litigantes en serio. Es la primera vez que se presenta una opción de dirigentes colegiados de la litigancia, de abogados litigantes de a pie. No se puede aspirar a representar algo que no se conoce. En nuestra lista, todos son dirigentes colegiales o abogados litigantes que patean tribunales y que saben perfectamente lo que es que te paren un honorario o que te demoren una sentencia».
Consultada sobre las necesidades de los abogados litigantes, la candidata señaló: «Muchas cosas y concretamente de la justicia federal que es por donde pasan los temas más irritantes para la sociedad: corrupción, narcotráfico, trata de personas, contrabando, reajustes de adultos mayores que hoy están teniendo que invertir sus magras jubilaciones en medicamentos de PAMI que el gobierno no autoriza».
«En amparos de salud, personas enfermas están esperando hasta tres años un medicamento oncológico. A la abogacía litigante le interesa esto porque es la cara visible de la ciudadanía. Para la ciudadanía le es tan lejano este tema del Consejo de la Magistratura cuando la atraviesa tanto. Ha habido poca información del Consejo porque ha sido algo que han manejado unos pocos», agregó.
Respecto a la selección de candidatos a jueces, Demarchi Arballo afirmó: «Primero, una selección sin trampas. No puede ocurrir que una persona que estaba en el número 23 tras la entrevista supere a otra que llegó en los tres o cuatro primeros lugares, no puede ocurrir. Si ocurre debe haber un dictamen fundadísimo de por qué ocurrió, de qué es lo que pasó».
«De 20 personas que ingresan en la justicia federal, 19 son por carrera judicial y uno es de la abogacía litigante. Eso pasa por múltiples factores: una Escuela de la Magistratura que no funciona bien, y que el abogado litigante no conoce que existe. Esa Escuela te prepara para acceder a la magistratura, y termina siendo una barrera para la abogacía para ingresar. Lo otro, los antecedentes. El hecho de computar cursos, diplomaturas, maestrías, formaciones de la carrera judicial, algo que los abogados litigantes que trabajamos 24/7, no podemos hacer, no tenemos el tiempo para hacerlo. Debería computarse dentro de los antecedentes los escritos, las demandas, los recursos de casación, que es la producción doctrinaria de la abogacía litigante», sostuvo.
En cuanto a la relación entre el Consejo y el Poder Ejecutivo, la candidata propuso: «Una representación férrea, una voz del federalismo, nuestra lista es evidentemente federal. Sabemos que no vamos a poder ir a hacer magia, pero sí un sistema de transparencia y de rendición de cuentas, devolver por regiones y por provincias, que son los que nos votan y a quienes tenemos que honrar la confianza. Decir claramente qué pasó en el Consejo con cada pliego enviado que ya no depende del Consejo de la Magistratura pero termina manchando al Consejo de la Magistratura».
Sobre el juzgamiento de jueces, Demarchi Arballo manifestó: «La semana pasada se publicó un informe de la Asociación por la Igualdad y por la Justicia en la que señala que solo 1,3% de denuncias que ingresan en el Consejo terminan en sanción, destitución o remoción. En todos los colegios de abogados a los que hemos ido nos han manifestado que han llevado algún proyecto al Consejo de la Magistratura o que han llevado alguna denuncia sobre algún juez federal y no les han contestado ni siquiera el mail. Los canales de comunicación para con la abogacía o para con la representación de la abogacía no han funcionado nunca».
«La denuncia sistemática de perforaciones en un juzgado federal de honorarios profesionales, la denuncia sistemática de demoras en una sentencia que muchas veces llega tarde porque el adulto mayor ya murió. La vivo todos los días. Soy abogada previsionalista y me hartó de ver a la familia llegar y decirme: ‘No llegó, Itatí, se quedó esperando la sentencia’. De esto hablamos cuando hablamos de la justicia federal, de eso hablamos cuando el Consejo de la Magistratura nombra a los jueces federales», relató.
La candidata también se refirió a la cantidad de abogados en el Consejo: «Son cuatro los abogados en el Consejo de la Magistratura en un cuerpo 20. Hay candidatos de abogados que no son litigantes o que no son parte de la abogacía y que son funcionarios. Cuando no la vivís, cuando no te pasa, es imposible ir a defender los intereses que pretendés defender».
«Creo profundamente en que la difusión y la rendición de cuentas de lo que estás haciendo que además expone a los otros. Cada uno responderá por lo que dijo, por lo que prometió y por lo que verdaderamente hizo. Nuestra silla en el Consejo de la Magistratura va a ser una silla que no solamente haga o intente hacerlo, sino que cuando una votación salga en contra, va a salir a exponer y a rendir cuentas. Cada abogado litigante habrá sabido lo que ha votado. Nos tenemos que hacer responsables de quién va a votar para ocupar esa silla», concluyó.
Finalmente, propuso: «Hemos propuesto un observatorio federal que mida las demoras de las sentencias en cada juzgado, aplique sanciones y suba temas a la comisión de disciplina, de casos de jueces que sistemáticamente demoran las sentencias y se le muere la gente en el camino. Obviamente, para que tampoco paguen justos por pecadores. Un observatorio federal hace que también los justos y los que hacen las cosas bien tengan la recompensa comunicativa».
