jueves, octubre 8, 2026

Mujeres en pymes santafesinas: tres casos de conducción y los datos sobre equidad laboral

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Un estudio de Great Place To Work indica que las pymes de 10 a 50 empleados superaron en 15 puntos de favorabilidad a las grandes corporaciones en equidad laboral para mujeres. Tres empresarias de Santa Fe describen sus recorridos y los obstáculos que persisten.

Un estudio de Great Place To Work, elaborado a partir de 31.400 encuestas en 250 empresas, encontró que las pymes de entre 10 y 50 empleados superaron en 15 puntos de favorabilidad general a las grandes corporaciones de más de 1.000 colaboradores en materia de equidad laboral para las mujeres.

En Santa Fe, tres mujeres que ocupan lugares de decisión en pymes describieron sus trayectorias, los cambios de los últimos años y los obstáculos que persisten.

Alejandra Zogbi: 60 años de industria y un directorio formado por mujeres

Plastic S.A. cumple 60 años en octubre. La empresa familiar, ubicada en la ciudad de Santa Fe, se dedica a la transformación de plásticos y polímeros. Llegó a tener más de 100 trabajadores y hoy cuenta con 12 personas, tras un proceso de achicamiento y modernización.

Alejandra Zogbi es ingeniera química, tiene 56 años y forma parte de la segunda generación de la empresa. Conduce Plastic junto a su madre y su hermana; el directorio está compuesto íntegramente por mujeres.

La empresa fabrica guantes domésticos y de protección industrial, adhesivos y selladores para distintas industrias y productos para automóviles. Zogbi afirmó que las pymes atraviesan un momento complejo por la competencia de productos importados, la caída de la demanda, el aumento de los costos de transporte, energía y trabajo, y la falta de crédito.

«Las pymes estamos realmente en una encrucijada», declaró.

Zogbi sostuvo que la presencia de mujeres en la conducción de la empresa fue natural, pero que en reuniones con grandes clientes y exposiciones industriales predominaban los hombres. «Hay muchísimas ingenieras y responsables de laboratorio, calidad, higiene y seguridad, marketing y ventas, o sea, muchísimas en mandos medios, pero en las cúpulas dirigenciales son muy pocas», explicó.

Recordó que cuando fue madre iba a la empresa con su hijo y el moisés porque sentía que debía continuar trabajando, incluso siendo dueña de la fábrica. Indicó que esas situaciones se modificaron con los años y que, tras la pandemia, se multiplicaron los grupos de mujeres empresarias y profesionales que comparten experiencias. «En los grupos se unen las fuerzas y se produce una sinergia muy buena», contó.

Respecto del futuro, mencionó la digitalización, la tecnología y la inteligencia artificial como desafíos para las empresas. Dijo que para sobrevivir habrá que adaptarse rápido y construir equipos flexibles.

Marita Moyano: cinco décadas en una pyme familiar y una pelea por más mujeres en las decisiones

María de los Ángeles Moyano, Marita, creó hace 50 años junto a su esposo una empresa familiar dedicada a la cerrajería y la seguridad. Hoy tienen tres locales y sumaron cerraduras inteligentes y electrónicas para el hogar.

Pasó por el Centro Comercial de Santa Fe, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa y la Agencia para el Desarrollo. Fundó la Cámara de Mujeres Empresarias y Emprendedoras Santafesinas (Camees).

«Todos los días hay que seguir trabajando para que más mujeres ocupen cargos de decisión», explicó Moyano.

Señaló que en algunas instituciones las mujeres lograron incorporarse a las comisiones directivas y trabajar a la par, pero que en otros espacios siguen concentradas en segundas o terceras líneas. Sostuvo que los avances no fueron automáticos y que requirieron ocupar espacios y aprovechar herramientas como el cupo femenino. Advirtió que en los últimos años hubo retrocesos en algunos ámbitos, algo que ve como regional e incluso mundial.

Respecto del contexto de las pymes, indicó que su empresa siente la caída del consumo y de los servicios, en un escenario que le recuerda otras etapas marcadas por las importaciones, la pérdida de industria y de puestos de trabajo. Dijo que muchas pymes redujeron horarios o achicaron estructuras para sostener el empleo y que muchas familias buscan alternativas para complementar ingresos. Desde Camees, mencionó experiencias de mujeres que encontraron salida laboral a través de capacitaciones y emprendimientos en gastronomía, costura, marroquinería o servicios.

Mencionó también el caso de mujeres que heredan o deben hacerse cargo de empresas familiares, incluidas situaciones en las que padres dejaron en segundo plano a sus hijas frente a sus hermanos varones, mujeres que acompañaron durante años a sus esposos o que asumieron una empresa de manera inesperada tras la muerte de un familiar. «Necesitan posicionarse desde otro lugar, fortalecerse, y que las instituciones intermedias les den herramientas para continuar», planteó. Para ella, ese acompañamiento requiere articulación entre el sector público y el privado.

Agustina Marani: llegar a la gerencia, romper prejuicios y cambiar la forma de trabajar

Agustina Marani entró a Concept Designs en 2015. La empresa familiar, que este año cumple 20 años, comenzó como un estudio de diseño fundado por su padre para fabricantes de sembradoras y luego desarrolló carros tolva y sistemas de siembra que vende a empresas de maquinaria agrícola de la región.

Marani es contadora. Empezó trabajando en costos, se especializó en maquinaria agrícola y después se enfocó en Recursos Humanos. Hoy ocupa una dirección general y participa en distintas áreas de la empresa, que cuenta con 26 trabajadores.

Recordó que cuando era más joven, al entrar a una sala de reuniones, sentía que algunos pensaban que estaba ahí para llevar café y no porque formara parte de la gerencia. «Lo sentí más por el lado de ser mujer que por ser parte de la familia», explicó. Dijo que el prejuicio comenzó a desaparecer cuando pudieron conocerla y comprobar su capacidad de trabajo.

Su manera de conducir, indicó, se fue formando con el tiempo: escuchar, consensuar, construir equipos y prestar atención a lo que pasa con las personas. Sostuvo que esa dimensión humana también forma parte de la productividad.

«Hoy las mujeres les aportan muchísimo a las empresas, y desde otro lugar», dice. Sobre cuidados, señaló que en Concept Designs respetan las licencias por maternidad y que ciertas flexibilidades no implican un gran costo para la empresa. Planteó que si una persona cumple con su trabajo, salir antes para llevar a un hijo al médico no debería convertirse automáticamente en un problema. También cuestionó la idea de que las licencias sean un costo asociado exclusivamente a las mujeres: en su empresa, donde hay mayoría de varones, existen licencias masculinas por enfermedades, accidentes y otras situaciones. «Es injusto verlo solo de ese lado», planteó.

Mencionó como desafío incorporar más mujeres en oficios y puestos técnicos y observó como oportunidad que las escuelas técnicas de la ciudad de Santa Fe hayan comenzado a ampliar su formación para incluir a más mujeres.

Datos del estudio y perspectivas

Carolina Rondinelli, manager de contenido de Great Place To Work para Argentina, explicó que el ranking busca medir no solamente si las mujeres tienen una buena experiencia laboral, sino si existe equidad entre mujeres y hombres dentro de una misma organización. La encuesta se construye a partir de 60 afirmaciones sobre el vínculo con líderes, pares y organización, y sobre la confianza en el lugar de trabajo. En la edición 2026 participaron 250 organizaciones y quedaron 50 en la lista, de las cuales 13 son pymes.

Rondinelli afirmó que las pymes no necesitan necesariamente grandes presupuestos para construir espacios más equitativos. Señaló que una estructura de hasta 50 personas tiene la ventaja de la cercanía: la comunicación puede fluir de otra manera, los vínculos son más directos y es posible conocer mejor lo que les pasa a las personas. «El pilar de una buena experiencia laboral es la confianza», explicó.

Mencionó prácticas concretas: licencias ampliadas de maternidad, paternidad y adopción; acompañamiento a personas que atraviesan tratamientos de fertilización asistida; apoyo a quienes tienen responsabilidades de cuidado; revisión de diferencias salariales y comunicación que no reproduzca estereotipos de género en las búsquedas laborales. Indicó que muchas de esas prácticas ya existen en las pymes, pero no siempre están escritas ni sistematizadas, y que uno de los desafíos es dejar registro de lo que funciona para sostenerlo y mejorarlo.

El estudio muestra que en el mercado laboral general solo cuatro de cada diez mujeres confían en que los ascensos se definen por mérito. En las empresas del ranking, el 94% de las mujeres considera que sus líderes son accesibles y fáciles de tratar, frente al 73% en el mercado general.

Rondinelli advirtió que no existe una relación automática entre tener una mujer como líder y construir una organización equitativa. Señaló que hay empresas lideradas por hombres con buenos resultados en equidad y mujeres líderes cuyas organizaciones no ingresaron al ranking.

Las tres empresarias coincidieron en que todavía hay camino por recorrer para que las mujeres lleguen a los lugares donde se toman las decisiones. Sus relatos muestran cambios en reuniones, licencias, decisiones de contratación, conversaciones con trabajadores y oportunidades de capacitación.

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