lunes, septiembre 21, 2026

El embajador argentino en España cuestionó la exclusión de Ariana Harwicz del festival Cultur-AlH en Granada

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Wenceslao Bunge Saravia envió una carta al rector de la Universidad de Granada para expresar su preocupación por la cancelación de la participación de la escritora argentina, decidida por la organización del festival. Otros autores invitados respaldaron la exclusión.

El embajador argentino en España, Wenceslao Bunge Saravia, expresó su preocupación por la exclusión de la escritora Ariana Harwicz del Festival Internacional de Literatura, Arte y Humanidades Cultur-AlH, que comenzó este lunes en Granada y se extiende hasta el 27 de septiembre.

En una carta dirigida al rector de la Universidad de Granada, Pedro Mercado Pacheco, el diplomático sostuvo que la decisión de retirar a la autora de la programación «resulta de suma preocupación en el marco de una universidad pública, donde debe primar la pluralidad de ideas, la libertad de expresión y el debate». Asimismo, reclamó que «se arbitren los mecanismos necesarios que desagravien a la autora argentina y se restablezcan las garantías de no discriminación, de modo que este tipo de situaciones inaceptables no vuelvan a repetirse».

Bunge Saravia señaló que Harwicz había sido invitada a participar el próximo 26 de septiembre en la conversación «Oponerse al mundo», actividad que había sido anunciada oficialmente en el programa del festival. Según explicó, pocos días antes del comienzo del encuentro, las organizadoras Ana Gallego Cuiñas y Patricia Escalona comunicaron a la escritora que quedaba excluida de la programación.

Para el embajador, el hecho adquiere particular relevancia porque se produjo en una universidad pública, ámbito en el que, según planteó, deben primar la pluralidad de ideas, la libertad de expresión y el debate.

El embajador consideró que «la exclusión de una escritora de una actividad –a la que había sido especialmente invitada por la organización y que estaba anunciada en el programa oficial del Festival– por razón de sus posiciones públicas, constituye un antecedente de especial gravedad que no puede naturalizarse».

El planteo se produce en medio de una controversia que, según la entrevista con Harwicz, comenzó cuando clubes de lectura integrados por estudiantes de la Universidad de Granada manifestaron su rechazo a trabajar la obra de la escritora. El motivo señalado no era literario sino político: Harwicz ha expresado reiteradamente su desacuerdo con el boicot cultural a artistas e intelectuales israelíes.

La situación escaló luego con una carta de la Red Universitaria para Palestina de Granada que pidió formalmente la exclusión de Harwicz del festival. En su comunicado, la dirección de la Universidad de Granada señaló que la decisión había sido tomada por la dirección del Festival y que no había sido «adoptada, aprobada ni respaldada por el equipo de gobierno de la Universidad de Granada».

Bunge Saravia, sin embargo, sostuvo que, «habida cuenta de su carácter de principal institución auspiciante del Festival», correspondía solicitar al rector que, «conjuntamente con los co-organizadores, se arbitren los mecanismos necesarios que desagravien a la autora argentina y se restablezcan las garantías de no discriminación», de modo que «este tipo de situaciones inaceptables no vuelvan a repetirse».

La Universidad de Granada no emitió una condena institucional contra Harwicz ni prohibió su presencia. La dirección de Cultur-AlH, en cambio, decidió cancelar su participación y explicó que la medida se produjo después del conflicto con la comunidad universitaria y con el propósito de preservar el desarrollo del festival.

En su carta, Bunge Saravia recordó que la propia Universidad comunicó que la decisión había sido tomada por la dirección del festival y que no había sido adoptada, aprobada ni respaldada por su equipo de gobierno, pero igualmente le pidió al rector que, junto con los coorganizadores, se arbitren mecanismos para reparar la situación.

Harwicz contó a Clarín que no es la primera vez que atraviesa una situación que interpreta como una forma de censura en el ámbito literario. Mencionó un episodio reciente relacionado con la Feria del Libro de Madrid y sostuvo que existe un vacío legal frente a cancelaciones de artistas judíos o vinculados de algún modo con el judaísmo.

Según afirmó, esa situación permite recurrir a «argucias, eufemismos, modos de cancelarnos, de expulsarnos» que no resulten ilegales. También señaló que, en su caso, la dificultad no estuvo en que no la invitaran, sino en que fue invitada y programada y luego excluida pocos días antes de la actividad.

La escritora explicó que en Granada primero fue retirada de un club de lectura y reemplazada por otra autora, mientras que permanecía una conversación con Jesús Ortega sobre «cambiar el mundo» y pensarlo.

Con la firma de las autoras Rita Laura Segato, antropóloga y poeta; Lina Meruane, escritora y docente; Sabina Urraca, escritora y editora; Gabriela Wiener, escritora; María Fernanda Ampuero, escritora; Ángelo Néstore, poeta y Brenda Navarro, escritora, todos ellos invitados al festival en Granada, un comunicado recorrió las redes sociales esta tarde avalando la exclusión de Harwicz acusándola de negar «el genocidio que está llevando a cabo el Estado de Israel contra los palestinos», injuriar «a quienes nos oponemos al proyecto de aniquilación de todo ese pueblo, expresado reiteradamente por miembros del Gobierno de Israel» y avalar «el exterminio».

«Consideramos que la libertad de expresión es un valor central de la vida en sociedad, pero dicha libertad tiene límites tipificados por la ley: la injuria, la difamación y la incitación al odio, entre otras», señalaron en el comunicado los escritores y agregaron que «en los años recientes y en esta coyuntura, Harwicz no solo ha descrito la práctica pacífica del boicot antisionista como “ataque antisemita”, plegándose acríticamente a la posición del gobierno israelí de igualar la religión judía con la ideología colonialista».

«Creemos que quienes niegan un genocidio, así como quienes antes negaron el holocausto judío, contribuyen a legitimar la negación del exterminio racista de todo un pueblo y se hacen políticamente cómplices de estos hechos», afirmaron. «Ese negacionismo impide que la sociedad aborde el problema de una manera justa», indicaron además.

Con respecto a la manera en la que fue cancelada, opinaron: «Lamentamos que la organización del Festival no haya considerado antes la problemática posición de Harwicz y que, una vez confirmada su invitación, no le explicara, con la debida honestidad y el debido coraje, los motivos de esta cancelación».

Harwicz es Jurado de Honor del Premio Clarín Novela 2026 y dijo que le interesa participar de festivales en los que exista la posibilidad de confrontar posiciones y discutir con quienes piensan de manera diferente. «No entiendo que haya un problema con la coexistencia», afirmó.

Para Harwicz, los encuentros culturales pueden perder su sentido cuando se convierten en espacios en los que quienes participan deben ajustarse a determinadas posiciones. Sostuvo que, en ocasiones, para permanecer dentro del ámbito cultural es necesario atravesar «una especie de interrogatorio del terror» y repetir aquello que se espera escuchar.

En relación con Granada, contó que habló con rectores y jefes de gabinete de la Universidad, que emitieron un comunicado oficial en el que manifestaron no estar de acuerdo con la decisión, aunque, según señaló, la medida no fue revocada ni volvió a ser invitada.

La autora también cuestionó lo que considera una creciente presión ideológica sobre los espacios culturales. Dijo que intentó no dejarse humillar, pero aclaró que su preocupación excede su situación personal porque considera sombrío que este tipo de episodios se sistematice. En ese contexto, recordó que siempre sostuvo la misma posición frente a los boicots culturales y que también rechazó la exclusión de artistas rusos después de la invasión de Ucrania.

Harwicz señaló finalmente que su intención en Granada era hablar de libros, pero que el clima generado por la polémica terminó desplazando ese objetivo. «Hay un aire irrespirable que no permite casi pensar en esos festivales y se transforman en otra cosa, se desnaturalizan», afirmó. Y resumió su preocupación en una frase: «Lo que me obsesiona a mí es poder pensar con libertad».

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