domingo, septiembre 6, 2026

Rosario: el envejecimiento poblacional y los desafíos para la ciudad

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Los adultos mayores de 60 años representan el 18,7% de los habitantes de Rosario. Especialistas plantean la necesidad de adaptar políticas públicas, infraestructura y espacios sociales a esta realidad demográfica.

La caída de la natalidad en Rosario se refleja en el rediseño de los servicios de maternidad, el cierre de jardines de infantes y la reducción de la matrícula escolar. Los datos demográficos también muestran un crecimiento sostenido de los adultos mayores de 60 años, que actualmente representan el 18,7% de los habitantes de la ciudad, unas 192.000 personas.

Especialistas consultados por La Capital señalaron ejes para planificar en función de esta nueva realidad, tanto desde el Estado como desde los espacios de cuidado y socialización. Daniela Valentini, abogada de la Federación Regional de Asociaciones de Personas Adultas Mayores (Frapam) y secretaria letrada de la Defensoría de Personas Mayores del Concejo municipal, afirmó: “Se requieren políticas públicas específicas para las personas mayores y además una perspectiva que las incluya en todos los temas, desde el planeamiento urbano a la accesibilidad en el transporte, porque dentro de poco serán un cuarto de la población”.

Elad Abraham, al frente de Mnemos, una agencia para el potenciamiento cognitivo, sostuvo que “en materia urbanística, los municipios y comunas deben avanzar en una adaptación real del territorio a las necesidades físicas de este cambio demográfico. Por ejemplo, instalar baños en las plazas, porque los adultos mayores los necesitan más que el resto de la población”. También mencionó la duración de los semáforos, el estado de las veredas y áreas en las plazas que propicien la transferencia intergeneracional.

Abraham agregó que “los barrios se transforman y las personas se vuelven ajenas a su propio entorno, porque cierra el almacén, en la esquina se hace un edificio espejado que no sabés quién vive, quiénes son los vecinos. Los adultos mayores pierden las referencias y se aíslan rápidamente: están cada vez más encerrados, en contacto con pantallas”. En ese sentido, mencionó la necesidad de espacios comunes y vía pública en condiciones para evitar caídas.

Valentini subrayó que los adultos mayores no solo son más, sino que los contextos de sus vejeces cambiaron. Impulsó una planificación que integre al sector como sujeto de derecho, con autonomía y voz propia. Desde hace seis meses, recolectan adhesiones para que las Defensorías de las Personas Mayores formen parte de las cartas orgánicas de los municipios. Ya juntaron 12.000 firmas.

Según registros de la Municipalidad, en Rosario funcionan 103 geriátricos. Abraham observó que las residencias de gama media y media alta “están abriendo sucursales”, y exhortó a que el Estado regule más enfáticamente lo que sucede al interior de los geriátricos.

El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA presentó el documento “Vivir y envejecer en contextos de desigualdad” en el XXII Congreso Argentino de Gerontología y Geriatría. Los resultados muestran un deterioro reciente de indicadores sociales y sanitarios, y señalan que “las condiciones materiales y psicosociales del envejecimiento están profundamente influenciadas por el contexto socioeconómico”.

En junio pasado, la Municipalidad presentó el programa Mil65, destinado a la primera infancia y a los adultos mayores. Según el municipio, la estrategia propone “pasar de políticas aisladas a un sistema integrado de cuidados, de la reacción a la prevención, y de la asistencia al acompañamiento”.

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