La árbitra internacional de hockey y neuropsicóloga rosarina Irene Presenqui abordó en una entrevista los desafíos psicológicos que enfrentan los atletas de elite y la importancia de gestionar el error y las emociones.
El deporte de alto rendimiento exige constancia y esfuerzo, y presenta desafíos complejos y altibajos. Las victorias se celebran con intensidad, pero en ocasiones no alcanzan para sostener la motivación. Las derrotas y los momentos difíciles, frecuentes incluso en los atletas más talentosos, generan un impacto significativo. La salud mental de los deportistas de distintas disciplinas ha cobrado relevancia en los últimos años, y especialistas insisten en la necesidad de atender el bienestar psicológico en este ámbito.
Irene Presenqui, árbitro internacional de hockey y neuropsicóloga rosarina, dialogó con el programa “Más cerca” de La Capital + sobre la importancia de “humanizar” el deporte de alto rendimiento, apostando “a los procesos” y a la construcción de identidad. Su trayectoria personal estuvo atravesada por exigencias y logros que la llevaron a replantearse su manejo en ese nivel y a ayudar a otros deportistas.
Presenqui creció ligada al hockey desde la infancia. “Siempre soñé con ir a un Juego Olímpico”, afirmó, y señaló que su historia “siempre estuvo atravesada por el deporte”. El paso de jugadora a árbitro fue una decisión “totalmente” motivada por la complejidad de la tarea y el deseo de desafiarse. En la entrevista, se refirió a la selección argentina de fútbol y valoró la tarea de Lionel Scaloni por “humanizar” el deporte de alto rendimiento y apostar a los procesos y la construcción de identidad.
Respecto a su carrera como árbitro, Presenqui la calificó como “extremadamente difícil”. Explicó que el reglamento de hockey tiene “muchos grises”, lo que deja gran parte de las decisiones a la interpretación de los árbitros. Esa dificultad fue lo que la atrajo, buscando ponerse “en las zapatillas” de quienes dirigen y aceptando el desafío. Subrayó que la labor exige un “profesionalismo muy alto”, no solo físico sino también mental, y la capacidad de “entender el juego”. La búsqueda de justicia en la cancha es un motor fundamental, aunque el error, con su posible impacto en “todo un país entero”, es una constante con la que se debe lidiar.
En su rol de neuropsicóloga, Presenqui trabaja con deportistas para que puedan “salir lo más rápido posible” del error. Describió una “triangulación” para enfrentar la equivocación: aceptar la imperfección del deporte y del ser humano, perdonarse cuando ocurre el error y seguir adelante. Destacó que la figura del psicólogo deportivo está cada vez más visibilizada y aceptada por los atletas de elite, quienes ahora muestran “orgullosos” su trabajo mental.
La árbitro también resaltó la importancia de la red familiar y de los afectos para sostener una carrera deportiva. Madre de tres hijos, continúa en plena actividad deportiva con alta exigencia. Fue la primera mujer en dirigir un partido oficial de varones en un Juego Olímpico, una bandera que sigue levantando por la “igualdad de la mujer en el deporte”.
Presenqui se mantiene en la elite gracias a una intensa preparación física y mental. Su “fuego sagrado” se mantiene vivo porque “sigo encontrando mucha pasión”, explicó, a diferencia de otros árbitros que se retiran tras grandes logros. Sostuvo que es necesario aprender a luchar ante las adversidades y a “disfrutar del camino”, incluso cuando las cosas no salen como se esperan. “El deporte, en definitiva, lo que hace es educarnos para la vida misma”, concluyó, y enfatizó la importancia de aceptar las emociones, positivas y negativas, y de no olvidarse de “pasarla bien”.
