El cuerpo de Fernando Cappi fue encontrado el viernes en la laguna Setúbal tras una búsqueda que incluyó a Prefectura, policías, rescatistas y allegados. Su hermano Marcelo afirmó que el deportista tenía 12 años de experiencia y que el hecho fue un accidente.
La muerte de Fernando Cappi, kitesurfista santafesino, ocurrió en la laguna Setúbal. Su cuerpo fue hallado el viernes luego de una búsqueda iniciada tras su desaparición mientras practicaba el deporte. El velatorio se realizó en la Basílica de Guadalupe, donde asistieron familiares, amigos y compañeros.
Marcelo Cappi, hermano del fallecido, declaró que Fernando tenía doce años de experiencia en kitesurf y era reconocido por sus colegas como un especialista en seguridad. Afirmó que llevaba el equipamiento correspondiente y utilizaba casco al navegar. Sobre las causas del accidente, mencionó como hipótesis un posible enredo de las líneas con elementos del agua, aunque aclaró que las circunstancias deberán determinarse.
“Es el momento de mayor dolor que ha pasado mi familia. Estamos desgarrados y a la vez con el alma llena de amor por lo que pasó ayer”, expresó Marcelo en declaraciones a la prensa.
El hermano del deportista también se refirió a las versiones surgidas en redes sociales sobre el accidente. Sostuvo que Fernando conocía los riesgos y tomaba precauciones. “Él no era solamente instructor de kite. Era instructor de buceo, instructor de tiro. Era un experto en seguridad”, afirmó.
Según su relato, el jueves Fernando contaba con el equipamiento correspondiente y utilizaba casco, elemento que, de acuerdo con Marcelo, no es habitual entre los practicantes de kitesurf en la laguna Setúbal.
Marcelo explicó que Santa Fe no ofrece condiciones de viento constantes para la práctica del kitesurf. Fernando solía advertir cuando el viento estaba “rachado” y consideraba que no era conveniente navegar en esas circunstancias. Aquel jueves, llevaba más de una hora sobre el agua sin inconvenientes.
“Lo que pasó fue un accidente y hablar encima de eso es como decir que Ayrton Senna era irresponsable porque agarró la curva como la agarró en el momento que tuvo el accidente”, expresó Marcelo.
Entre las hipótesis que escuchó de otros deportistas aparece la posibilidad de que las líneas del kite se hayan enredado con algún elemento del agua. Marcelo mencionó camalotes, un embalsado o un espinel, aunque remarcó que se trata de posibilidades y no de una explicación comprobada.
“Se ve que algo sucede, algo enreda las líneas. Puede haber sido camalotes, puede haber sido un embalsado, puede haber sido un espinel, algo pasó. Y fue una tragedia, fue un accidente”, relató.
La desaparición de Fernando activó un operativo de búsqueda en la laguna Setúbal. Prefectura, policías, rescatistas y allegados participaron del procedimiento. Marcelo contó que, después de que los equipos especializados debieron abandonar el agua alrededor de las 19.20 del jueves por cuestiones de seguridad, los amigos de Fernando continuaron buscando por su cuenta.
“Sus compañeros siguieron en el agua hasta las 4 de la mañana”, relató. “Lo buscamos por costa, por agua y con tanto amor”, recordó. El viernes, el cuerpo de Fernando fue encontrado en aguas de la laguna.
La despedida reunió a una multitud en la Basílica de Guadalupe. Para su familia, esa escena fue una demostración de la cantidad de vidas que Fernando había tocado. “Era un tipo para todo el mundo, no solo para la familia. Para todo el mundo era alguien que cuando entraba a tu vida se volvía imprescindible”, afirmó Marcelo.
Su hermano recordó una conversación que ambos tuvieron cuando Fernando comenzó con el kitesurf. Marcelo había probado durante dos clases y abandonó. Fernando siguió. “Me dijo: ‘Gordo, vamos a hacer esto’. A mí me gusta el agua, me gusta la pesca. Yo fui dos clases y abandoné, y él siguió y se convirtió en un experto total”.
“Amaba lo que hacía, amaba a sus amigos y amaba a su familia”, resumió Marcelo. “Él honró la vida, la vivió con intensidad y nos enseñó eso”, dijo. Y concluyó: “Él dejó amor”.
