El paseo comercial de calle San Luis en Rosario duplicó la tasa de locales vacíos entre diciembre y junio, alcanzando el 10,2%, la cifra más alta de los últimos cuatro años, según un relevamiento de la UNR y el Colegio de Corredores Inmobiliarios.
Durante mucho tiempo, el paseo comercial de calle San Luis fue un termómetro de la actividad en Rosario, un indicador rápido y visible de la salud de la economía. «Para saber cómo está la ciudad, solo tenés que caminar unas cuadras por ese corredor», recomendaban los mejores conocedores del mercado local. Los casi 500 locales que se extienden desde Moreno a peatonal San Martín sortearon la pandemia de coronavirus casi con ocupación plena. Pero la caída abrupta del consumo de los últimos años le asestó un golpe duro: entre diciembre y junio, el paseo duplicó la tasa de comercios vacíos, alcanzando la cifra más alta de los últimos cuatro años.
Así lo advierte el XII Relevamiento de Locales Comerciales de Rosario, llevado a cabo de manera conjunta por la Facultad de Ciencias Económicas y Estadística de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y el Colegio de Corredores Inmobiliarios (Cocir). El trabajo, presentado este miércoles, advierte sobre un crecimiento de los locales vacíos en toda la ciudad (que en junio ascendió casi dos puntos respecto a diciembre, alcanzando el 12,5 %), particularmente en dos corredores clave: la peatonal Córdoba, que pasó del 9,2% al 17,2%, en ese período, y la calle San Luis, que aumentó del 5,1% al 10,2% la tasa de vacancia.
Para los comerciantes de calle San Luis, las cifras son consecuencia de múltiples factores que conforman una tormenta perfecta: una abrupta y prolongada caída en las ventas, precios crecientes de los alquileres y un aumento del peso de los impuestos y servicios. «No nos sorprenden estos números, son similares a los que tenemos en las encuestas mensuales de actividad comercial. Y vemos lo que pasa en la calle: la mayoría de los contratos que vencen a fin de julio no se están renovando», señaló Miguel Rucco, presidente de la Asociación de Comerciantes de Calle San Luis.
Para el referente del centro comercial más antiguo de la ciudad, que abastece no solo a Rosario sino a su zona de influencia, «el consumo masivo, el de trabajadores y sectores medios de la población, está muy resentido, y eso se ve no solo en calle San Luis, sino también en las peatonales y en otros corredores. Si le sumamos un cambio en las costumbres de los clientes y el crecimiento de la comercialización online, entendemos por qué están cerrando los locales de mostrador».
A eso se suma, advierte, el peso cada vez mayor que tienen los impuestos, servicios y alquileres en el balance comercial. «A la hora de actualizar el precio de los alquileres, las inmobiliarias tienen que tener en cuenta el menor movimiento comercial, porque cada vez vamos a tener más locales vacíos», señaló.
El 4 de enero de 2021, los comerciantes de calle San Luis presentaron un balance de la situación del corredor comercial durante la pandemia. Destacaron que el año se cerró con un descenso de ventas de entre un 20 por ciento para locales minoristas y un 14 por ciento en los mayoristas, pero también advirtieron que fue uno de los centros comerciales del país que permaneció más activo en la crisis sanitaria. Los locales vacíos se contaban con los dedos de una mano, ya que el corredor comercial se supo ubicar como polo proveedor mayorista de la zona de influencia de Rosario y el resto de Santa Fe, como así también de provincias vecinas.
La postal actual del paseo comercial muestra más persianas bajas. En la esquina de Sarmiento, un enorme local de indumentaria que prometía mercadería directa de fábrica colgó cartel de alquiler. A unos metros, en la cuadra que se extiende hasta Mitre, otro comercio bajó sus persianas después de rematar mercadería «desde 3 mil pesos». Antes de llegar a Paraguay, el local que ocupaba la pilchería Broker también se ofrece en alquiler y entre España e Italia hay dos comercios cerrados: el minimarket La Parada y la tienda de ropa mayorista Mega.
«Hay comerciantes que tienen varios locales y se quedan solo con uno. Son decisiones que se toman porque la caída de las ventas ya no permite sostener los gastos fijos», apuntó Rucco. Destacó que se trata de determinaciones difíciles, ya que en muchos casos son comercios familiares que pertenecieron a varias generaciones. «Algunos son más pragmáticos y entienden que el comercio es una inversión y consideran que no hay que aferrarse a la historia, o a la ilusión. Aun así, bajar una persiana es mucho más que rescindir un contrato de alquiler, implica una evaluación de expectativas comerciales, compromisos asumidos, proyectos de vida y también dinero».
A diferencia de otras épocas adversas, como la pandemia o la crisis del 2001, «actualmente no se ve ninguna variable que indique que la situación vaya a cambiar en el mediano plazo. No hay decisión política que empuje al mercado interno como recomposición de salarios, acceso al crédito o planes de obra pública que mejoren la situación de la economía local», consideró.
El corredor comercial de calle San Luis, con sus locales enormes y llenos de mercadería, es el más antiguo de la ciudad. Tiene su origen en las primeras décadas del siglo pasado, cuando Rosario recibió gran cantidad de inmigrantes de origen sirio, libanés, palestino o judíos que, de a poco, fueron estableciendo sus locales en el núcleo fundacional de San Luis y Dorrego. Nacido como un centro comercial exclusivamente mayorista y principalmente textil, la calle San Luis recibió a principios de siglo a generaciones de inmigrantes. Actualmente el paseo abarca unas diez cuadras, desde Moreno a San Martín, que suman más de 400 locales ya no solo de indumentaria o blanco, sino también de bazar, librería, juguetes, alimentos o artículos de consumo masivo.
