El municipio informó que la cantidad de personas en situación de calle en Rosario oscila entre 900 y 1.000, mientras los pedidos de ayuda aumentaron un 60% en el último mes.
La ola de frío que atraviesa Rosario obligó a reforzar durante el fin de semana los operativos de asistencia para personas en situación de calle. La ciudad estima que actualmente hay entre 900 y 1.000 personas en situación de calle, cifra que incluye tanto a quienes permanecen de manera permanente en el espacio público como a quienes pasan gran parte del día allí buscando ingresos para subsistir.
El dato fue aportado por el subsecretario de Abordajes Integrales, Gabriel Pereyra, quien explicó que se trata de un número dinámico porque la realidad cambia diariamente. En ese universo también aparecen personas que todavía conservan una vivienda, pero que pasan la mayor parte de la jornada en la calle para conseguir recursos y son detectadas por los equipos municipales.
Durante el último mes ingresaron alrededor de 1.500 pedidos de ayuda de vecinos, un 60% más que en mayo de 2025, para alertar sobre personas que necesitan asistencia. Cada uno de esos avisos activa el trabajo de los operadores de calle, que recorren la ciudad junto a equipos municipales y provinciales para ofrecer ayuda, evaluar cada situación y gestionar, cuando la persona lo acepta, el ingreso a alguno de los refugios.
Desde la Municipalidad de Rosario sostienen que la demanda viene aumentando de manera sostenida desde principios de año y atribuyen ese fenómeno a distintos factores, entre ellos las secuelas sociales de la pandemia, como problemas de salud mental, consumos problemáticos y situaciones de aislamiento, y el deterioro de la economía de muchas familias. Según explicó Pereyra, cada vez aparecen más personas que hasta hace poco podían sostener un alquiler o una habitación y hoy ya no logran hacerlo.
El incremento de la demanda también impacta sobre la red de alojamiento. Desde el municipio reconocen que trabajan prácticamente al límite de la capacidad disponible, aunque diariamente reorganizan las plazas para poder recibir nuevos ingresos. Actualmente funcionan los refugios Grandoli, Felipe Moré, Punto Sudoeste y Hostal Grandoli, además de los espacios administrados por Cáritas y Sol de Noche.
Sin embargo, no todas las personas aceptan ingresar. Desde la Secretaría de Desarrollo Humano explican que los refugios cuentan con normas de convivencia que muchas veces llevan a que algunos rechacen el alojamiento. La intención, aseguran, es que esos espacios funcionen como lugares transitorios desde los cuales las personas puedan comenzar un proceso de revinculación con su entorno y recuperar autonomía.
El crecimiento de la demanda también se refleja en los espacios comunitarios que trabajan todos los días con personas en situación de calle. En el Centro de Día y Refugio Madre Teresa de Lourdes, ubicado en Montevideo 2880, aseguran que este invierno reciben más personas que en años anteriores, especialmente durante las primeras horas de la mañana. El refugio funciona de lunes a viernes desde las 8.30 y ofrece desayuno, duchas, lavado de ropa, un espacio para guardar pertenencias y talleres de acompañamiento psicológico, arte, herrería, electricidad y sublimación. Ahí, además, las tareas cotidianas son compartidas entre voluntarios y quienes asisten al lugar.
«Antes no nos pasaba tanto, pero ahora desde el desayuno ya somos más de veinte personas. El frío hizo que lleguen más temprano porque pasan muy mal la noche en la calle. Acá al menos encuentran una estufa, algo caliente y un lugar donde resguardarse», declararon desde la coordinación del espacio al móvil de Una Tarde+.
Además de la asistencia básica, el refugio impulsa proyectos de inclusión social y laboral. Uno de ellos busca reciclar plástico PET para transformarlo en materia prima y generar una fuente de ingresos para quienes participan de la iniciativa. En paralelo, los talleres de arte ocupan un lugar central. «Tratamos de que la cabeza esté ocupada en otra cosa», explicaron las coordinadoras, que desde hace tres años desarrollan junto a los asistentes el proyecto «La calle no me define».
Uno de los participantes resumió el valor que tiene ese espacio: «Esto nos ayuda a pensar un poquito menos en los problemas. Salir afuera y enfrentar todo lo que implica vivir en situación de calle es muy complicado. Acá podemos despejar la mente y estar un poco más tranquilos».
Desde el refugio también lanzaron un pedido de colaboración a la comunidad. Necesitan principalmente ropa de abrigo para hombres, frazadas y alimentos para el desayuno, ya que la cantidad de personas que asisten aumentó en las últimas semanas.
Frente a las temperaturas bajo cero registradas durante el fin de semana, la Municipalidad y el gobierno provincial desplegaron un operativo especial en el marco del Operativo Invierno 2026. Entre el sábado y el domingo, desde las 19, se distribuyeron 800 viandas calientes, frazadas y kits de invierno en Plaza Sarmiento, la Plaza Cultural Roberto Fontanarrosa y la Terminal de Ómnibus Mariano Moreno, tres de los puntos donde habitualmente se concentra una mayor cantidad de personas para recibir asistencia.
Del operativo participaron la Secretaría de Desarrollo Humano y Hábitat, el Ministerio de Igualdad y Desarrollo Humano de Santa Fe, la Secretaría de Protección Civil, Bomberos Voluntarios de Rosario y distintas organizaciones sociales que integran la red de asistencia de la ciudad.
