El actor presenta su unipersonal en Rosario el viernes 19 de julio a las 21 en el Teatro Lavardén. La obra aborda identidad, orígenes y vínculos desde un enfoque autobiográfico.
Después de una temporada en Buenos Aires y una gira por Europa, el actor Boy Olmi visitará Rosario en el marco de una recorrida nacional. Con una única función, se presentará el viernes 19 a las 21 en el Teatro Lavardén (Sarmiento y Mendoza).
La obra, basada en relatos del actor, se pregunta por las distintas capas que construyen la identidad, entre lo heredado, lo adquirido y lo elegido, más allá de las etiquetas. Desde el nombre propio hasta los orígenes étnicos, pasando por los vínculos y los deseos. El humor aparece como herramienta clave para subrayar lo intrínsecamente humano de su recorrido.
El texto y la dirección son de Shumi Gauto. La obra comenzó a tomar su forma actual en la residencia creativa que ella lleva adelante en Uruguay, de la que Olmi fue parte.
En diálogo con La Capital, Olmi afirmó: “Este yirar, este girar para mí es como interno y externo a la vez. Porque la obra es producto de cosas que me han pasado en mi gira espiritual interna, cosas que me pasaron en la vida en estos últimos años y que llevaron a que este espectáculo brotara de mí”.
Sobre la residencia artística con Shumi Gauto, declaró: “Shumi me agarró, me puso contra la pared y me dijo: ‘está buenísimo, pero a mí me interesa ver quién sos y qué te está pasando en este momento, en este aquí y ahora’. Eso me enfrentó a cosas mucho más crudas, como por ejemplo el envejecimiento de mi madre, mis preguntas sobre el amor, sobre los hijos, sobre la profesión”.
Respecto a la puesta en escena, Olmi explicó que Shumi lo colocó dentro de un cuadrado iluminado que representa la pantalla de una computadora, metáfora de la información sobre su historia familiar. “La puesta es muy ascética, pero al mismo tiempo yo hago una especie de desnudo frontal de alma”, sostuvo.
Consultado sobre el valor del teatro en la actualidad, afirmó: “El teatro ha triplicado su valor sagrado. Primero porque siempre lo tuvo. Segundo porque las pantallas nos están agotando y nos están haciendo mucho daño. Y tercero, porque la Argentina también está pasando un momento en donde la cultura y la expresión audiovisual industrial está siendo muy herida”.
Finalmente, sobre lo que aún lo sorprende en su profesión, dijo: “Me sorprendo todo el tiempo porque trato de mantener esa curiosidad que nos habita plenamente cuando somos niños y que nos habita plenamente cuando viajamos”.
