La investigación judicial concluyó que la muerte de Hugo Dante Grasso, propietario del histórico bar Pagos del Sur, fue un suicidio. Por ello, este martes fue liberado su hijo, quien había sido demorado como medida preventiva.
No hubo participación de terceros en la muerte de Hugo Dante Grasso, el dueño del histórico bar Pagos del Sur, a quien el lunes último encontraron muerto con un disparo en el abdomen. La investigación del caso volvió a centrarse en el suicidio, y por eso este martes liberaron al hijo de la víctima, que estaba en la misma casa en el momento del hecho. El joven había sido demorado por pedido de la Justicia por algunos indicios que parecían contradecir la primera hipótesis ahora retomada como central.
Grasso fue hallado por la policía con una herida de arma de fuego en el abdomen en su casa de Bonpland al 800. Los agentes llegaron luego de un llamado, precisamente, del hijo, de 34 años.
El joven relató que, pasado el mediodía, había escuchado una detonación y cuando fue hasta la habitación del padre lo encontró sobre la cama, herido e inconsciente. Los médicos del Sies convocados por la policía constataron poco después que el hombre había fallecido.
Un detalle que no cerraba a la escena de un suicidio es que el arma de la que en principio salió el disparo mortal, un revólver calibre 32, no estaba junto a la víctima sino en el cajón de la mesita de luz.
La pesquisa determinó luego que Grasso no falleció instantáneamente, que sobrevivió un tiempo al disparo que se autoinfringió y que tuvo tiempo de colocar el arma en el cajón donde la encontraron, que estaba a medias abierto.
El análisis de la trayectoria de la bala, señalaron fuentes judiciales, también abona la línea investigativa de un suicidio.
