Un equipo de investigadores de la Universidad Northwestern (NU), en Estados Unidos, logró teletransportar información cuántica a través de cables de fibra óptica convencionales mientras transportaban tráfico de Internet de alta velocidad, según publicó la revista Optica.
Un equipo de investigadores de la Universidad Northwestern (NU), en Estados Unidos, logró teletransportar información cuántica a través de cables de fibra óptica convencionales, sin necesidad de modificar la infraestructura existente, mientras ese mismo cable transportaba tráfico clásico de Internet de alta velocidad.
El avance, publicado en la revista Optica, demuestra que es posible integrar comunicaciones cuánticas en redes actuales de internet sin interferir con el tráfico de datos tradicional. Según informó la Agencia Noticias Argentinas, los científicos consiguieron transmitir estados cuánticos a través de 30 kilómetros de fibra óptica mientras circulaba tráfico normal de Internet.
Hasta ahora, el principal obstáculo para desarrollar redes cuánticas funcionales era la interferencia. La información cuántica es extremadamente sensible, por lo que un mínimo ruido electromagnético, vibración o dispersión lumínica puede destruir el estado cuántico necesario para la teletransportación. Muchos expertos sostenían que las futuras redes cuánticas necesitarían infraestructura completamente separada, un proceso de alto costo a escala global.
Según explicó Prem Kumar, director del estudio, los investigadores analizaron cómo se dispersa la luz dentro de la fibra óptica y encontraron un espacio específico donde podían ubicar los fotones cuánticos minimizando la interferencia generada por el tráfico clásico. La clave estuvo en elegir con precisión la longitud de onda adecuada, lo que permitió que los estados cuánticos sobrevivieran mientras el cable transmitía datos normales.
El proceso se basa en el entrelazamiento cuántico, un fenómeno donde dos partículas quedan conectadas sin importar la distancia. La teletransportación cuántica implica la transmisión del estado cuántico de una partícula a otra. Aunque este concepto fue demostrado por primera vez en 1997, las pruebas se habían limitado a entornos controlados.
