El arquero argentino del Real Zaragoza fue suspendido por el Comité de Disciplina tras golpear al capitán del Huesca, Jorge Pulido, durante el partido del domingo.
El arquero argentino del Real Zaragoza, Esteban Andrada, recibió una sanción de 13 partidos por parte del Comité de Disciplina del fútbol español, tras agredir al defensor del Huesca, Jorge Pulido, en el clásico de Aragón disputado el pasado domingo, correspondiente a la fecha 37 de LaLiga 2.
Doce de los partidos corresponden a la trompada propinada al capitán del Huesca, mientras que el encuentro restante se suma por la segunda tarjeta amarilla que derivó en su expulsión y posterior confusión en el campo. Esta es la segunda ocasión en que un arquero argentino recibe una sanción de tal magnitud en el fútbol español: en 1999, Germán Burgos fue suspendido por 11 fechas por una agresión similar mientras jugaba para el Mallorca.
Con esta suspensión, Andrada se perderá los cinco partidos restantes de la temporada en Segunda División, justo cuando el Real Zaragoza lucha por evitar el descenso a la Segunda Federación, ubicándose a solo tres puntos de la permanencia.
Horas después del incidente, el Real Zaragoza difundió un video en el que Andrada se disculpa públicamente: «Estoy muy arrepentido de lo sucedido. No es una buena imagen para el club, para la gente y menos para un profesional como lo soy. A lo largo de mi carrera he tenido una sola expulsión; la toqué afuera del área con la mano. Se puede ver en mi trayectoria que fue una situación límite, me salí de contexto y reaccioné de esa forma».
El arquero agregó: «No lo volveré a hacer porque sé que soy una persona pública, un profesional con muchos años de carrera. También quiero pedirle disculpas a Jorge Pulido porque somos colegas y, sinceramente, fue un acto mío: me desconecté en ese momento».
La agresión ocurrió en el tiempo de descuento del segundo tiempo, cuando el Real Zaragoza perdía 1-0 como visitante. Andrada discutió con el árbitro Dámaso Arcediano Monescillo en el medio del campo y, durante la discusión, apareció Pulido. El arquero lo empujó, causando su caída y recibiendo la segunda tarjeta amarilla y la expulsión. Luego, se dirigió hacia Pulido y lo golpeó con la mano derecha en el rostro, lo que generó una gresca generalizada en la que varios rivales lo rodearon hasta que las fuerzas de seguridad lograron calmar la situación.
