El delantero uruguayo anotó en la victoria de Newell’s ante Unión, en el mismo escenario donde brilló en 2024. Busca recuperar la confianza y ser una alternativa en el ataque rojinegro.
El Colo Ramírez se reencontró con el gol en la última fecha del torneo Apertura. Señaló el tercero de la victoria sobre Unión por 3 a 2. No fue en una cancha cualquiera. El estadio 15 de Abril fue en donde cumplió el desempeño más brillante con la camiseta rojinegra. En la capital de la provincia, Juan Ignacio Ramírez convirtió por partida triple en febrero de 2024 para el triunfo leproso sobre el tatengue por 3 a 1.
El nueve ya la venía embocando en el conjunto que conducía Mauricio Larriera y ese día el entusiasmo que despertaba su contundencia frente al arco alcanzó su momento de mayor efusividad. Fervor que se apagó poco a poco. Le fue costando llegar al gol al uruguayo y un año después partió a préstamo al exterior, primero a Chile y después a Brasil.
Volvió a la Lepra para la presente temporada. Se renovó la expectativa, en menor medida de cuando llegó, de que se transforme en ese goleador de sus inicios en la entidad del Parque (5 goles en las primeras 4 fechas). Que fuese una alternativa entre los otros nueves recién llegados, Matías Cóccaro y Michael Hoyos. Y que justifique la inversión que hizo el club al momento de contratarlo. La ilusión se esfumó pronto.
Tercera opción de la dupla Favio Orsi y Sergio Gómez para el puesto de centrodelantero, detrás de Cóccaro y Hoyos, ingresó desde el banco en dos partidos seguidos (Boca 0-2 y Defensa y Justicia 2-3), mientras que en los dos siguientes fue titular (Riestra 1-1 y Banfield 3-3). Lo único rescatable en esas presentaciones fue que retornó al gol contra Riestra, con un penal que no ejecutó con precisión pero igual lo metió, a los 88’.
“En lo personal, el gol me va a ayudar mucho para la confianza y ojalá que siga por esta senda”, declaró en la cancha de Riestra. Nada de eso sucedió. La caída contra Banfield fue el de la despedida de Orsi y Gómez y en la derrota ante Estudiantes (0-2) en el Coloso, con Lucas Bernardi de interino, el delantero observó todo el partido desde el banco.
Newell’s contrató a Frank Kudelka para que el equipo resucite, deseo personal que también esperaba Ramírez. La opción la tuvo. No solo fue confirmado de titular para el clásico rosarino. El entrenador le dio el brazalete de capitán. Pero el uruguayo pasó desapercibido en la derrota por 2 a 0. Lo reemplazaron en el segundo tiempo.
Ramírez siguió de titular contra Platense (1-1) y Lanús (0-5). A partir del encuentro contra el Granate, no estuvo más entre los once, hasta la noche de Unión. Tampoco jugó un minuto en las tres fechas siguientes del Apertura (Gimnasia de Mendoza 1-0, Central Córdoba de Santiago del Estero 3-1 y San Lorenzo 0-0). Apenas ingresó, entre el primero y segundo de esos partidos, en los últimos 5’ contra Acassuso (0-2), día de la eliminación rojinegra de la Copa Argentina.
Kudelka tenía un equipo que arrastraba un déficit de gol y postergaba al uruguayo que no le daba solución. También relegó a Hoyos y optó por el juvenil Francisco Scarpeccio a la hora de sustituir a Cóccaro. Scarpeccio suplantó a Cóccaro en el 0 a 0 de Newell’s y San Lorenzo. Ramírez y Hoyos permanecieron en el banco.
Scarpeccio, que estuvo ayer en Arroyo Seco mirando el clásico rosarino de reserva (3-3), empezó entre los once el partido del viernes pasado contra Unión. Kudelka lo sacó para que Ramírez juegue el último cuarto de hora. En la primera intervención del uruguayo, la mandó adentro. Astuto, fue a buscar el toque corto atrás de Maizón Rodríguez, eludió al arquero Matías Mansilla sobre su derecha y señaló de zurda sin oposición. La celebración fue parecida a la de uno de esos goles en esa misma cancha en 2024. La lengua afuera y luego la sonrisa.
Cóccaro, que quizás retorne el domingo contra Instituto, es el centrodelantero titular. Pero una recurrente lesión por un edema óseo hace necesario contar con otras alternativas. Si bien Ramírez es un delantero de área y no reúne las características de los nueve que acostumbra a utilizar Kudelka, esos que se involucran en la elaboración de jugadas ofensivas, si consigue goles tendrá el mejor argumento para justificar su presencia. En definitiva, fue para lo que se lo trajo a la Lepra hace dos años.
Oscar Salomón era el único goleador de Newell’s en el torneo Apertura, con 2 tantos. Marca que igualó el Colo Ramírez, con su última conquista frente a Unión. En sus dos etapas en Newell’s, el uruguayo jugó 51 partidos y anotó 13 goles. Entre un período y otro, pasó por Everton de Chile (17 partidos).
