Luego de haber aprobado casi por unanimidad en el Senado el histórico acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), la Camara alta continuó avanzando con el tratamiento de la Ley de Glaciares.
Este proyecto es impulsado por el Poder Ejecutivo, y tiene como eje central redefinir el alcance de las áreas protegidas para permitir inversiones mineras —principalmente de cobre y litio— en zonas actualmente alcanzadas por la normativa vigente.
El oficialismo está confiado en que conseguirá la aprobación de la iniciativa, que luego deberá ser remitida a la Cámara de Diputados para su revisión. De acuerdo con relevamientos parlamentarios, el conteo de votos aparece ajustado y el Gobierno necesitará el respaldo del peronismo para garantizar los cambios propuestos en la legislación.
Ley de Glaciares: el debate en el Senado
El senador nacional de la Libertad Avanza, Agustín Coto, sostuvo que la reforma a la Ley de Glaciares «responde a la necesidad de armonizar la normativa».
«Además, se mantienen todas las actividades prohibidas en los glaciares y el ambiente periglaciar. Se está resolviendo un asunto que este mismo Senado planteó desde diferentes espacios políticos», aseguró el oficialista fueguino.
Por su parte, el senador por La Pampa, Daniel Pablo Bensusán (Justicialista), reclamó «discutir de cara a la gente» ya que «esto no es una mera norma técnica».
«Estamos discutiendo si intereses económicos en unas pocas provincias van a ser superiores al interés que tenemos todos los argentinos en el medio ambiente y en el agua«, advirtió.
Su par del bloque Justicialista, Carlos Linares, también se expresó en contra de la iniciativa propuesta por el oficialismo, y consideró que «sin consenso social no se puede cambiar una ley».
«La minera trae riqueza para pocos, no para el pueblo argentino. Es necesario que los gobiernos provinciales le hagan sentir el rigor a las empresas porque cuando terminan estos pueblos quedan abandonados», expresó el chubutense.
El senador de La Libertad Avanza, Bruno Olivera, remarcó que «es enemigo de una buena práctica ambiental tener una ambigüedad jurídica como la que tenemos con la actual Ley de Glaciares».
«Esta ley viene a terminar con esa ambigüedad, vamos a proteger mejor el agua y así habilitar el desarrollo de las provincias», explicó el libertario sanjuanino.
A su turno, Alicia Kirchner (Justicialista) sostuvo que «con este proyecto hay retroceso institucional». «El agua es un recurso estratégico, si quieren hacer las cosas bien, el proyecto tiene que volver a comisión porque no tiene seguridad jurídica», apuntó la ex ministra de Desarrollo Social de Néstor y Cristina Kirchner.
El senador rionegrino Enzo Fullone (La Libertad Avanza) señaló que «esta ley transmite el federalismo que necesitamos para que las provincias se desarrollen y tengan mayores ingresos».
«El agua está protegida y esta ley no cambia eso, al contrario, se integra un principio precautorio para que no se toque el inventario», dijo.
En tanto, su coprovinciano Martín Soria (Justicialista) afirmó que este no es un proyecto técnico, que tenga fines ambientales» sino «una reforma ideológica, totalmente servil».
«Por eso ya venía escondida en la Ley Bases. También fue parte de la discusión del Pacto de Mayo con algunos gobernadores. Hay desesperación de atrás de todo esto», apuntó el ex ministro de Justicia del Frente de Todos.
«Lo que el oficialismo pretende a través de esta reforma totalmente ideológica es una Argentina reducida a la exportación de recursos naturales en bruto. Lo que pretende Milei es un modelo de país primarizado donde se exportan recursos naturales de todos los argentinos y de las futuras generaciones totalmente subordinados a los intereses del mercado global», advirtió.
Para Soria, «estamos ante una avanzada del oficialismo bajo el disfraz de que quieren aggiornar la ley porque supuestamente le falta claridad«.
«Más clara que la ley de Glaciares no hay. No hay nada que aclarar salvo negocios turbios que seguramente los habrá para desguazar glaciares que son recursos naturales y abrirle la puerta a la producción minera en zonas donde hoy por suerte no pueden poner un pie», continuó.
Según alertó, las zonas periglaciares que quedarían sin protección si avanza la iniciativa representan «entre el 25 y el 50% del recurso hídrico cuencas abajo de estos glaciares en provincias patagónicas que vienen de 15 años de incendiarse».
La también rionegrina Ana Marks (Justicialista) denunció que con la reforma planteada por el oficialismo «quieren seguir profundizando este país que entrega y permite que se saqueen sus recursos en función de los intereses de las corporaciones«.
«Sin agua no hay vida, no hay economías regionales, no hay posibilidad de producción y tampoco hay seguridad sanitaria», expresó la senadora kirchnerista.
«Tenemos un gobierno flexibilizador, entreguista, que busca el saqueo, que le interesan más los bolsillos de las corporaciones que nuestros pibes tomen agua sin contaminar cuando abran la canilla», disparó.
En insistió en que el objetivo es «flexibilizar para responder a los intereses del saqueo de empresas foráneas».
Las modificaciones propuestas por el Gobierno de Javier Milei
Tras 15 años de señalamientos como una normativa antiminera, la Ley de Glaciares vuelve al Congreso de la Nación para que se trate una serie de modificaciones propuestas por el gobierno de Javier Milei. La Cámara de Senadores será el primer escenario de debate, donde desde el oficialismo confían en tener los votos suficientes para que avance a Diputados con media sanción.
La normativa regula las actividades que se pueden hacer en las zonas de glaciares y el ambiente periglacial. Pero, según señalan técnicos y desde las empresas mineras, este segundo objetivo tenía pocas definiciones y representaba un riesgo para los proyectos.
La crítica era que al ser una definición compleja la del ambiente periglacial, podía haber lugar a judicializaciones posteriores. Con ese argumento, algunas inversiones quedaron a la espera de mayor claridad, algo que busca subsanar el Gobierno, ya que las empresas no querían hundir capital si luego podrían llegar a declararse algunas zonas como protegidas.
Según cálculos de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), hay cerca de u$s30.000 millones que dependen de que las operadoras confíen en que el marco normativo no generaba mayor incertidumbre. La mayoría de estos capitales estan vinculados a proyectos de cobre, que son los que se encuentran en las zonas cordilleranas, territorio donde hay más glaciares identificados.
Algunas de estas inversiones son El Pachón, el yacimiento de cobre más grande del país, donde hay una geoforma que según técnicos no tiene aporte hídrico, pero se incluyó en el primer inventario.
Los ejes de la modificación de Ley de Glaciares
En el proyecto presentado por la Nación hay dos ejes principales que podrían sufrir modificaciones. El primero tiene que ver con agregar en el destino de la ley que se buscará la protección de glaciares y el ambiente periglacial como fuente estratégica del recurso hídrico.
Con esto, se modifica la forma en la que se identifican las geoformas o zonas de importancia que busca proteger la ley. Es que si bien hay geoformas que son fáciles de identificar y que sin duda se encuentran protegidas, otras no son indudablemente orígen de cursos de agua.
Esto sucede sobre todo con el ambiente periglacial, donde se encuentran tanto glaciares de escombro, que son formaciones con más de un 80% de roca pero que pueden contener o no agua. También están las zonas de suelo congelado, llamado también permafrost, que si bien tiene temperaturas bajo cero no contiene agua, y los glaciares fósiles, que ya no se comportan como los glaciares tradicionales y en general no tienen hielo en su interior.
Con este cambio de criterio se fortalece la idea de que la ley debe proteger las geoformas no por sí misma, sino por su impacto en las cuencas hídricas. Es que en las provincias cordilleranas, buena parte del agua que se utiliza tanto para uso humano, industrial o agrícola depende de las nevadas en Cordillera de los Andes, que luego se derriten y llegan a los valles a través de ríos. En este ciclo, los glaciares tienen un aporte, pero no son la única fuente hídrica.
