domingo, febrero 22, 2026

Cazar en el zoológico

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Mientras el gobierno va camino a quedarse con su reforma laboral, convenientemente acotada y sin el controvertido artículo de las licencias médicas, se metió en otra polémica. Esta vez fue por el caso Fate, después de haber debatido sobre los caños de Techint y el costo de la ropa argentina. Desde que empezó el año la administración libertaria discutió con 2 de los 12 hombres más ricos del país. El argumento central es el mismo: no quieren competir porque están acostumbrados a cazar en el zoológico.

Al presidente le convienen estas peleas porque de esa manera muestra que no está perjudicando solo a los que menos tienen, sino que el cambio de modelo los afecta a todos, chicos y grandes, y refuerza la línea argumentativa de que “la casa tiene miedo”. Sin embargo, aun cuando en estas disputas todas las partes tienen algo de razón, hay mar de fondo. Esta semana se conoció el nuevo Indice de Confianza del Consumidor de la Universidad Di Tella. Después de una recuperación en enero, tuvo una baja pronunciada de 4.7 % en febrero, ubicándose un 6.1 % por debajo del mismo mes del año pasado. En esta ocasión, la disminución se notó en todas las áreas geográficas y en todos los sectores sociales. Al mismo tiempo, retrocedieron tanto la perspectiva personal como la macroeconómica, así como la mirada sobre el presente y el futuro. Es decir, un deterioro generalizado.

La misma universidad publicó también su informe mensual sobre otro indicador (el Indice Líder) el cual busca anticipar cambios de tendencia en el ciclo económico. Este también dio en baja y “la probabilidad de salir de la fase expansiva en los próximos meses se ubica en 99%”, según reza dicho reporte. Todo esto se da en el marco de otras noticias, a saber: 1) una mayor mora en los créditos tanto en el sector bancario como en el que no lo es; 2) floja perspectiva en la venta de electrodomésticos pese a ser un año con Mundial de fútbol; y 3) enero tuvo superávit fiscal por el aporte de las privatizaciones, si no, hubiera sido casi nulo, lo cual advierte sobre la necesidad de un ajuste mayor en las cuentas públicas.

Tenemos dos realidades paralelas: por un lado, la política y la del ordenamiento macroeconómico (ambas muy positivas para LLA) y otra relativa a la economía cotidiana que cruje y no parece tener perspectivas favorables. El registro de esta segunda algo ha empezado a notarse en otro índice de la Di Tella: el de confianza en el gobierno, el cual ya lleva dos meses de estancamiento y caída, después de la recuperación que supo tener en octubre y noviembre, triunfo electoral del gobierno mediante.

Una mesa con más reflejos

Pero algún deterioro del apoyo en la opinión pública no hará cambiar el rumbo libertario. Sí actúa de advertencia para casos de extrema polémica e insensibilidad social como el de las licencias médicas que apareció a último momento en la reforma. En este sentido, la nueva mesa política post 26-O, con Santilli adentro y una Karina reforzada, además del protagonismo de Bullrich, está teniendo muchos más reflejos para evitar pagar costos políticos innecesarios, como ocurrió en buena parte de 2025.

Que haya algún descontento ciudadano tampoco auspicia la recuperación de algún sector opositor, quienes carecen de propuestas alternativas, en general, o no poseen líderes atractivos para el público moderado. En este aspecto, el kirchnerismo sigue encerrado en su propio cepo y en sus disputas internas, y hoy nada daría un peso por sus posibilidades electorales 2027. Pero esto recién empieza y falta un siglo para octubre del año que viene.

Salvo que suceda algo excepcional, esta tónica de gobierno con viento en popa y oposición diluida se mantendrá hasta mitad de año. Solo una vez que pase el Mundial y las vacaciones de invierno, se podrá empezar a considerar algo de cara a la elección presidencial. El oficialismo recibió un crédito importante en octubre pasado y eso tiene un efecto que debería perdurar varios meses.

Un comentario final sobre las votaciones en ambas cámaras respecto a la reforma laboral. Está claro que el triunfo electoral libertario, sumado a la debilidad financiera que están teniendo las provincias, ha disciplinado a los gobernadores dialoguistas para apoyar en general, aunque hayan tenido una victoria respecto a evitar la reducción del impuesto a las ganancias (coparticipable). Sin embargo, se prevé un año duro para las arcas distritales, presionadas por conflictos salariales del sector público como se vio en la propia Santa Fe con la policía. En la medida que los caciques provinciales se vean obligados a tocar el timbre de la Casa Rosada para tapar agujeros, el gobierno también podrá cazar en el zoológico.

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