jueves, febrero 5, 2026

Elon Musk dice tener la solución al gasto de energía de las IA: llevar sus centros de datos al espacio

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Elon Musk prometió esta semana revolucionar otra industria tal como lo hizo con los automóviles y los cohetes. Pero una vez más tiene todas las probabilidades en contra.

El hombre más rico del mundo dijo que quiere poner hasta un millón de satélites en órbita para formar extensos centros de datos en el espacio que operen con energía fotovoltaica, una medida para permitir un mayor uso de la inteligencia artificial (IA) y de chatbots sin disparar el consumo de electricidad. Para financiar ese plan, Musk combinó SpaceX con su negocio de inteligencia artificial y planea una gran oferta pública inicial de la empresa combinada.

“Obviamente, la IA basada en el espacio es la única forma de escalar”, escribió Musk en el sitio web de SpaceX el lunes, y agregó: “Siempre está soleado en el espacio”.

Pero los científicos y expertos de la industria dicen que incluso Musk, quien superó a Detroit para convertir a Tesla en el fabricante de automóviles más valioso del mundo, enfrenta formidables obstáculos técnicos, financieros y ambientales.

Los argumentos científicos

Capturar la energía del Sol desde el espacio para operar chatbots y otras herramientas de IA aliviaría la presión sobre las redes eléctricas y reduciría la demanda de extensos almacenes de computación que consumen granjas y bosques y requieren vastas cantidades de agua para enfriarse. Pero el espacio presenta su propio conjunto de problemas.

Los centros de datos generan un calor enorme. El espacio parece ofrecer una solución porque es frío. Pero también es un vacío, así que el calor queda atrapado dentro de los objetos, de la misma manera en que un termo mantiene el café caliente usando paredes dobles sin aire entre ellas.

“Un chip de computadora sin enfriar en el espacio se sobrecalentaría y derretiría mucho más rápido que uno en la Tierra”, señaló Josep Jornet, profesor de ingeniería informática y eléctrica en la Universidad Northeastern.

Una solución es construir radiadores gigantes que brillen en luz infrarroja para empujar el calor “hacia el oscuro vacío”, dice Jornet, agregando que la tecnología funciona a pequeña escala, incluso en la Estación Espacial Internacional. Pero para los centros de datos de Musk se requeriría una serie de “estructuras masivas y frágiles que nunca antes se han construido”.

Un solo satélite que funcione mal, se descomponga o se salga de órbita podría desencadenar una cascada de colisiones, lo que podría interrumpir las comunicaciones de emergencia, la previsión meteorológica y otros servicios.

¿Un millón de satélites?

Musk señaló en un reciente reporte a las autoridades regulatorias que sólo tuvo un “evento de generación de escombros de baja velocidad” en siete años de operación de Starlink, su red de comunicaciones satelitales. Starlink operó alrededor de 10.000 satélites, pero eso es apenas una mínima parte del millón o más que ahora planea poner en el espacio.

“Podríamos alcanzar un punto de inflexión donde la probabilidad de colisión sea demasiado alta”, comentó John Crassidis, de la Universidad de Buffalo, un exingeniero de la Nasa. Y añadió que “estos objetos van rápido: 17.500 millas por hora (28.000 km/h). Podría haber colisiones muy violentas”.

Incluso sin colisiones, los satélites fallan, los chips se degradan, las partes se descomponen. Los chips gráficos GPU utilizados por las empresas de IA, por ejemplo, pueden dañarse y necesitar ser reemplazados.

“En la Tierra, lo que se haría es enviar a alguien al centro de datos. Reemplazás el servidor, reemplazás la GPU, harías algo de cirugía en esa cosa y la volverías a colocar”, indicó Baiju Bhatt, director general de Aetherflux, una empresa de energía solar basada en el espacio. Pero no existe tal equipo de reparación en órbita, y esas GPU en el espacio podrían dañarse debido a su exposición a partículas de alta energía del Sol.

Bhatt dice que una solución es aprovisionar el satélite con chips adicionales para reemplazar los que fallen. Pero eso es una propuesta muy caro ya que probablemente cuesten decenas de miles de dólares cada uno, y los satélites actuales de Starlink sólo tienen una vida útil de unos cinco años.

Chips en el espacio

Musk no es el único que está tratando de resolver estos problemas. Una empresa en Redmond, Washington, llamada Starcloud, lanzó un satélite en noviembre que lleva un solo chip de computadora de IA fabricado por Nvidia para probar cómo se comportaría en el espacio. Google está explorando centros de datos orbitales en un proyecto que llama Project Suncatcher. Y Blue Origin de Jeff Bezos anunció planes en enero para una constelación de más de 5.000 satélites que comenzarán a lanzarse a finales del próximo año, aunque su enfoque ha sido más en las comunicaciones que en la IA.

Aun así, Musk tiene una ventaja: tiene cohetes. Starcloud tuvo que usar un cohete Falcon de SpaceX para poner su chip en el espacio el año pasado. Aetherflux planea enviar un conjunto de chips que llama un Cerebro Galáctico al espacio en un cohete de SpaceX a finales de este año. Y Google también podría necesitar recurrir al magnate sudafricano para poner en órbita sus dos primeros satélites prototipo planeados a principios del próximo año.

Pierre Lionnet, director de investigación de la asociación comercial Eurospace, dice que Musk habitualmente pasa a sus rivales facturas mucho más abultadas de lo que se cobra a sí mismo, hasta 20.000 dólares por kilo de carga útil frente a 2.000 dólares internamente. Y dijo que los anuncios de Musk esta semana indican que planea usar esa ventaja para ganar esta nueva carrera espacial.

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