El escándalo que se desató a partir del polémico comentario de Luca Martin sobre la edad de Chiche Gelblung sigue sumando capítulos y ya derivó en un fuerte cruce público que involucró a figuras centrales del espectáculo y el periodismo. En las últimas horas, Nancy Dupláa rompió el silencio y habló en diálogo con la prensa luego de los durísimos cuestionamientos que recibió por parte de Eduardo Feinmann, quien no solo apuntó contra ella, sino que también cuestionó directamente la crianza de su hijo.
Lejos de buscar una escalada mayor, la actriz fue tajante y eligió una respuesta cargada de definición política y personal: “No le voy a responder cuando todos sabemos que es una basura. Es muy importante un medio de comunicación, la llegada que tiene. Estaría bueno que pueda cambiar su discurso, hacerlo más en paz. Se mete específicamente conmigo porque es un misógino. No voy a pelear con él, pierdo, no tengo nada para ganar ahí. Él que quiera seguir odiando que odie”.
El conflicto tuvo su punto de partida en las declaraciones de Luca Martin, hijo de Nancy Dupláa y Matías Martin, quien fue duramente cuestionado tras referirse a la edad de Chiche Gelblung. A partir de allí, Eduardo Feinmann salió con los tapones de punta y decidió personalizar el debate, apuntando directamente contra la actriz.
A través de un posteo en la red social X, el periodista escribió: “De tal palo tal astilla. Esta astilla es del palo llamado Nancy Dupláa. Se crió con lo peor de esa mujer, con malos ejemplos y faltas de respeto”, y agregó una aclaración que no pasó inadvertida: “Nada tiene que ver Matías Martin, un gran tipo, con grandes valores”. El mensaje fue leído como un ataque directo y explícito, no solo hacia Dupláa sino también hacia su rol como madre.
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El posteo de Feinmann surgió como respuesta a una entrevista que se le realizó a Luca Martin luego de la repercusión de sus dichos. En ese contexto, el joven intentó bajarle el tono a la polémica y aseguró que “no fue con mala intención”, al tiempo que lanzó una frase que volvió a generar ruido: si Gelblung se ofendió, sostuvo que “es muy mala leche, muy triste”.
Esas palabras terminaron de encender la mecha y habilitaron un debate que rápidamente se corrió del eje original para transformarse en una discusión sobre valores, límites y exposición pública.
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