sábado, agosto 30, 2025

Compra de dólares récord: en julio salieron u$s5.432 millones por efecto aguinaldo, vacaciones y ruido político

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En julio fue récord la demanda de dólares por parte del público. En parte, era algo que se esperaba, dado el «efecto aguinaldo» que aporta mayor liquidez a la plaza y hace que los ahorristas adquieran dólares. Por otra parte, es la temporada alta del turismo invernal.

Aun con esas previsiones, no deja de ser impactante la cifra registrada en el mes. Los u$s5.432 millones netos que demandaron los argentinos en julio representan un salto de 24,6% respecto de los que se había registrado el mes anterior.

Esa demanda se compone de compras de dólares cash en los bancos por u$s3.408 millones —que cuando se restan los ingresos de quienes vendieron dólares da un resultado neto de u$s2812 millones—, y salida de divisas por u$s2.621 millones —en este segundo rubro se contabilizan pagos y transferencias desde cuentas locales al exterior.

Según BCRA, 1,3 millones de argentinos compraron dólares en julio

En otras palabras, se llegó al pico de la compra de dólares para atesoramiento, con 1,3 millones de compradores -un 30% más que en los últimos meses-. Si se consideran los días hábiles del mes, esto implica que el promedio diario de compra de dólar efectivo en las ventanillas de los bancos fue de u$s162 millones.

Son números que resultan impactantes de por sí -hay que remontarse a la crisis de 2020 para ver una demanda similar por parte de los ahorristas-, pero la situación se torna más complicada cuando se observa la tendencia.

En definitiva, desde que se levantó el cepo, cada mes la «fuga» fue mayor. En junio, los minoristas adquirieron dólares por u$s4.357 millones, contando las compras netas de billetes en los bancos por u$s2.020 millones y otras salidas netas de divisas por u$s2.308. La cifra implica una suba de 25% respecto de mayo -el primer mes completo sin controles cambiarios-, que a su vez había sido superior en 59% a abril.

Más liquidez y más nerviosismo

Este pico de compras no solo supone el problema financiero de una corrida contra el peso, sino que además se puede interpretar como un revés político para el Gobierno. Después de todo, el mes había empezado con el desafío de Toto Caputo, que desechaba las críticas sobre el atraso cambiario y dejó su ya célebre frase: «Si te parece que está barato compra, no te la pierdas, campeón».

Quienes le tomaron la palabra tuvieron un buen resultado: solo en julio, la cotización subió un 9%. Y si la cuenta se hace hasta este último viernes de agosto, la suba llego a un 12%.

Como aseguran los ejecutivos de los bancos, el mercado argentino tiene la particularidad de que cuando el dólar sube, la demanda no se desincentiva, sino que se hace más intensa. Es decir, se da el fenómeno opuesto al que se ve en el resto de los mercados.

Y, para completar el panorama, los ahorristas contaron con una liquidez adicional en sus bolsillos, producto del cobro del medio aguinaldo en los últimos días de junio. Por lo que comentaron ejecutivos de grandes bancos, la demanda tuvo una caída en agosto respecto de julio, lo que refleja el regreso a la normalidad en cuanto a capacidad de ahorro de la población.

De todas maneras, las últimas medidas del Gobierno han dejado en claro que no se disiparon los temores por una eventual corrida. En momentos de ruido preelectoral es cuando se producen las caídas en la demanda de dinero por parte del público.

Algunos indicadores confirman esa situación. Por ejemplo, el agregado monetario M2 transaccional —dinero circulante, cuentas corrientes y cajas de ahorro— tuvo una caída de 11% el último mes, mientras que los depósitos bancarios privados cayeron un 6,8%.

El gobierno no tiene dudas respecto del diagnóstico: es el reflejo del «riesgo kuka» en el mercado cambiario. Según argumentó Caputo, todo es producto del temor a una eventual victoria de la oposición que pueda llevar al Congreso a votar leyes sin financiamiento, y atentar contra el equilibrio fiscal.

Superávit en cuenta corriente

Curiosamente, este récord de dolarización del público se da en un mes en el que se registró un superávit de la cuenta corriente. Es decir, fueron más los dólares que ingresaron que los que se «fugaron» del país.

Es un tema políticamente sensible, dado que muchos economistas —incluyendo al staff del Fondo Monetario Internacional— habían manifestado su preocupación por la tendencia a mantener las cuentas externas en rojo, una situación que históricamente ha sido el preludio de devaluaciones.

En julio, la cifra del superávit fue de u$s1.374, gracias al pico de exportaciones agropecuarias, que dejaron u$s3.887 en el renglón de intercambio de bienes.

Es ya el segundo resultado positivo, porque en junio —con un superávit de u$s2.158 millones— se había cortado una racha de un año con la cuenta corriente en rojo. De esta manera, en el acumulado de siete meses del año, el déficit se achicó u$s1.273 millones.

Es una cifra pequeña —aproximadamente un 0,2% del PBI— pero el problema es que la perspectiva para los meses que restan hasta fin de año no es buena. Ya se produjo el pico estacional de exportaciones del campo, y los precios petroleros están cayendo, lo cual obligó revisar a la baja las ventas en el rubro energético.

Mientras tanto, las importaciones siguen firmes, con un promedio de u$s6.700 millones por mes. Y el hecho de que muchos analistas aseguren que luego de las elecciones habrá modificaciones en el esquema cambiario —en otras palabras, que será inevitable una devaluación— resulta un incentivo adicional para acelerar las importaciones, al tiempo que desestimula a los exportadores.

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